Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Iván: Aguanta por los "cojones" y llora por los ojos

A estas alturas del programa está claro que Iván es el concursante más polémico de 'Gran Hermano 10'Aparentemente es un maestro de la ironía y las distancias al que es imposible hacer daño. Sin embargo, el rechazo de sus compañeros le ha hecho derrumbarse. Las que siguen son algunas de las perlas que mejor lo describen.
Sus opiniones sobre sus enemigos
 “¡A mí me da igual que me nominen, pero yo no voy a bailarle el agua a nadie. Tú imagínate que yo lo que quiero es tocarte los cojones, porque es lo que quiero, es lo que me apetece”.
“¿Tú sabes lo que es el típico trepa de toda la vida, el títpico capullo? Lo que pasa es que aquí no se trata de convivencia. Aquí se trata de competencia”.
“Aquí la gente nomina, dependiendo de dónde va Vicente”.
“Yo sé que me has nominado y no me habrás visto distinto contigo [a Nani]… Tienes de aquí hasta el final del concurso para cascarme tres. Y si no sabes a quién nominar, nomíname a mí”.
Sus broncas con la comida
“Si sobraba mogollón de arroz y lo único que hice fue echarme más. De hecho esperé a echarme más cuando todo el mundo había comido. Mirentxu tiene aquí sus predilectos y les echa unos platazos que para qué. Lo único que a mí me apetecía repetir y lo he hecho”.
“No tengo nada en contra de Mirentxu, me gusta que esté aquí. Primero porque comemos bien y luego porque me cae bien”.
El juicio contra sus enemigos
“Tengo un cabreo de ver la mierda que hay aquí dentro y de ver la cantidad de crápulas que hay aquí”. 
“Que gane la gente por su luz propia, no porque yo voy buscándote un follón o porque yo voy ahí, ala venga, tú eres un tramposo”.
“Por mis cojones que yo aguantaré hasta el final, hasta que me echen”.
“Cuatro crápulas no pueden conmigo pero por mis cojones”.
Sus debilidades en el confesionario
“No te apetece estar en una casa donde tienes que convivir y ver que llegas y todo el mundo”.
“Vengo a descargarme un poco, a ver si me descargo un poco, porque estoy agobiado.
Cuando está el vaso lleno de muchas cosas que ves, cuando tú estás conviviendo con unas personas aquí dentro y ves que llegas a un sitio y ves que todo el mundo se aparta…” [Tiene que dejar de hablar. El labio le tiembla. Se rompe].
“Antes pensaba, voy a analizar a ver qué tal, a ver qué he hecho desde que he entrado aquí… Y es que no me arrepiento de nada de lo que he hecho”. [Llora al final de esta frase].
“A ver, a mí no me gusta montar el numerito y venir aquí… Yo soy fuerte para aguantar esto y mucho más… Sé que la vida es mucho más dura que esto. Y sé que mañana estoy como una rosa y con cojones para echar para delante”.
 
Su apoyo, su Orlando, su amigo
“Si se va Orlando lo echaría mucho de menos, porque me cae bien, porque es divertido, porque no es ningún fantasma”.
Orlando, por su parte, defiende a su amigo siempre que le preguntan: “Si yo discutiese con Iván ahora sería fatal para mí, me imagino que para los dos. Iván es así. Hay que aceptarlo como es y saber llevarlo. Cada uno tenemos un grado de toleranismo, o como se diga, de tolerancia, vamos  (…) Porque se eche otro plato no va a pasar nada… Hay que comprender que para llenar ese buche hace falta más comida que para nosotros. La gente empieza como a darle un poquito de lado y a mí pues me fastidia.