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Mirentxu en el País de las ¿'Maravillas'?

"Yo sí lo veo, yo sí lo veo, Mercedes" con este estribillo me desperté la otra noche de una pesadilla, firmemente convencida de no pertenecer a ese grupo de traidores que devoran cada minuto de Gran Hermano para después negarlo, como Judas, una y hasta mil veces. Y es que en estos días de reposo absoluto incluso me pongo el canal 24 horas como fondo musical y me imagino también allí, con ellos, aunque confieso que mi corazón quedó para siempre en la casa cutre donde mi adorada Mirentxu acunó momentos estelares.
Ella, capaz de regalarnos instantes únicos presa del desánimo, la sorpresa o la desesperación y hasta gritar con un hilillo de voz ¡no sin mi vitrocerámica!.
La matriarca vasca con un par de cojines, en los pies, pregonando su deseo de convertirse en chica Almodóvar pero... mujer, si a ti lo que te va como anillo al dedo es
¡Berlanga!, y si me apuras ¡hasta Tim Burton!.
Porque mira, Mirentxu, que hasta te veo en su próxima peli de dibujos animados, como la pequeña Alicia, queriendo no perder detalle aun quejándose de que allí todos están locos... aquella curiosa niña cayendo por la madriguera, llorando a mares y preguntándose ¿pero hasta cuándo voy a estar yo aquí?...
No te preocupes, Mirentxu, en Guadalix, también hay puertas que abren otras puertas y, aunque los picaportes no hablen, tenéis megafonía y si bien no encontrarás pócimas mágicas siempre puedes volver a darle al tintorro, que a su manera y de vez en cuando, también puede hacernos sentir gigantes.
Y es que tus plegarias han sido escuchadas y ya estás al otro lado, en la casa rica, con ese becerro de oro, más invocado que los 50 millones del premio, sí, eso que llaman jacuzzi , para el que trajiste tus dos bañadores.
La jacuzzimanía ya forma parte de tu vida y yo me pregunto qué tendrá ese cubículo burbujeante para hacer suspir ar, incluso, a las jubiladas (¡si te deja hecha una pasa!...). Particularmente,  siempre he pensado que tal remojo nos asemeja más a los garbanzos del cocido que a odaliscas pero, en fin, cada uno encuentra placer donde le apetece.
Y entregada como estoy a tu causa me pregunto, ahora, si este nuevo País será para tí de las Maravillas porque... sí, llegaste, tras la pista de Palomares (el conejo blanco que cambió el reloj de mano por un bote de Mr.Propper), de la mano de un sombrerero loco (aunque con gafas de sol y acento canario) pero con la mudanza han cambiado algo más que los muebles, hay otro ambiente y ni te cuento, porque aquí sí se celebran los cumpleaños y no, precisamente, como el té de las cinco.
La tiranía de la carne empieza a hacer estragos y el traca traca amenaza como el rún rún de una locomotora que se acerca. Los pitufos se vuelven makineros al olor de una botella de ron: las damas se contonean y lucen ombligos; a los galanes se les va la fuerza por la copa.
"En mi mundo todo sería un disparate" suspiraba la Alicia de Carroll, y tú, buena Mirentxu, te preguntas por qué se llora tanto a los desterrados si previamente, los mismos, les nominaron y atónita puedes quedarte al escuchar al marido clandestino, llorando a moco tendido, (y más que tú cuando os cortaron el agua), y sentenciando a su esposa, ya en plató, "Tu agujero no lo llena nadie" (tal cual le salió el poema al romántico soldador).
Ay Mirentxu, no les raciones demasiado el menú, que  hay mucha sangre hirviendo. La de Carlos Che: él, que tanto criticaba comportamientos colegiales y ha acabado  declarándose peor que un quinceañero. La de Almudena, otro ejemplo de amor no correspondido incluso más chungo porque, a la menina, no sólo le ha salido una rival con más horizonte, es que, en el colmo de los colmos, se hace llamar Nani...ya es recochineo...y todo por un caballero, de nombre Orlando que en otro tiempo pudo sonar épico pero hoy tiene más bien resonancias conserveras. Así que a nuestra Minnie Mouse (lo digo por los zapaticos  que se gasta, igualicos, igualicos-) se le puso un humor de perros al ver la peluca que habían adjudicado a su disfraz de diabla. Precisamente a ella que quería lucir sexy ¡la iban a emparentar con la bruja Lola!. Ni hablar del peluquín...mejor: teñirlo de rojo y no seré yo quien le diga que a quién clavó fue a Chucky.
¡Pelillos a la mar! (para comer, toca remar) y ¡feromonas al poder! (sálvese quien pueda) que aquí andan ligeras de ropa aunque caigan chuzos de punta y lo último sobre la pequeña es que "tira de banquillo" (es un decir) y ya se arrima a Julito...¡qué calenturas de amor se gasta la murciana!, ¿será que tienen calefacción radiante?...
La crisis parecía haber impuesto, también, concursantes más recatados pero pasan los días y no parece que estén en la sierra. ¡Abajo el forro polar!, ¡arriba el tirante y a lucir muslamen! Y escalofríos, sólo, en la noche de Halloween por obra y gracia de un asqueroso puré de patatas.
A las ganas de mojar siguen llamándole "feeling" y a estar salido "enamorado" y es que, todo se magnifica en esa casa aunque llevemos 10 ediciones y, de verdad, Mirentxu no sé si  serás tan feliz como antaño o terminarás acordándote de la familia (propia o ajena) para acabar pronunciando las mismas palabras que la pobre Alicia antes de regresar para siempre: "Merecido lo tengo por desobediente".
«- ¿Podrías decirme, por favor, qué camino he de tomar para salir de aquí? / - Depende mucho del punto adonde quieras ir / - Me da casi igual dónde / - Entonces no importa qué camino sigas / - ... siempre que llegue a alguna parte / - ¡Ah!, seguro que lo consigues, si andas lo suficiente» l. Alicia en el País de las Maravillas. Lewis Carroll. 1865.