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¿Una edición sin besos?

¿Se imaginan un Gran Hermano sin besos, ni tocamientos, ni edredonnigs? A tenor de las últimas recomendaciones de las autoridades sanitarias para prevenir la temida Gripe A podemos temer una edición de GH muy distinta a los anteriores. Un reality en el cual, frente al contacto carnal, se imponga la castidad y el diálogo, eso sí, a distancia.
"No beses, no des la mano, di hola" : así de tajante se ha mostrado el Colegio Oficial de Médicos de Madrid, recordando a la sociedad que una de las maneras mas frecuentes para contagiarse de la Gripe es el contacto físico. Aunque 'la porcina' no es cosa de risa, lo cierto es que esta medida también se presta a la exageración, la cuchufleta, la chirigota gaditana, el esperpento cañí e, incluso, a la propaganda política más infame.
Así, en lo que nos toca, en plena psicosis por la pandemia, los problemas en la casa empezarían desde el primer momento. Con lo dados a la efusividad que son los GH en la gala inaugural, sería muy difícil, casi imposible, romper el hielo saludándose 'a la japonesa', con mascarilla y todo.
De ahí las cosas no harían sino empeorar. Sin besos no habría edredonnings. La abstinencia sin duda haría mella en la convivencia, que se vería salpicada por continuas broncas por las cuestiones más absurdas.
Hablando de broncas, ¿preferirán los concursantes penar sin tabaco antes que pegarle una calada al cigarro de un posible compañero infectado?. Y, ya puestos,  ¿en qué basaría ahora Mercedes Milá su campaña Apaga y bésame?, ¿acaso con gominolas?
Olvídense pues, este año, de regalarse la vista con magreos de jacuzzi como los que protagonizaba  Matías, de afinar el oído para captar lo que está ocurriendo al otro lado del edredón, de vibrar con el corazón en un puño por cada idilio y ruptura que se gesta en la casa. ¿Será esta una edición diferente, una edición sin amor... y sin gérmenes o se saltarán las recomendaciones del Ministerio?