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Del infierno, al cielo y vuelta al infierno

Ana y Almudena han viajado al futuro o, más bien, han subido al cielo. Por pocos minutos han podido disfrutar los lujos de la Casa 10, sumergiéndose en el jacuzzi, saltando sobre las camas pero, sobre todo, saqueando la nevera de sus futuros compañeros. Así, se desvela el gran secreto de esta edición de Gran Hermano
En la Casa 1 de GH la cuarta gala empezaba con una extraña sorpresa. anunciaba a los habitantes de la casa que Almudena y Ana debían hacer las maletas ¿para qué? En realidad, se trata de un viaje de ida y vuelta. Por fin, dos de las aspirantes han conocido la verdad sobre la décima edición de Gran Hermano: han podido ver la verdadera casa en la que hasta ahora tan sólo habitan    y Mercedes Milá Gema, Carlos H., Carlos F. Orlando.
Maletas en la Casa 10
Mientras, en la Casa 10, sus habitantes también recibían una sopresa que les confundía: tenéis que hacer las maletas. Pero ellos tan sólo viajaban a su confesionario para presenciar la invasión de su casa, tan preciada y deseada por los habitantes de la casa original de Gran Hermano.
Juntas, de la mano y sin cuchillos
Uniendo sus manos, Ana y Almudena obviaron la pelea en la que incluso los cuchillos podrían haber empezado a surcar la enrarezida atmósfera de la Casa 1. Ambas entraban en territorio desconocido y quedaban impresionadas desde el primer momento.
"¡Chiqui, estamos en el cielo!", con esta frase de Ana nos damos cuenta de que las aspirantes a concursante han realizado no sólo un viaje en el tiempo hacia el futuro, sino que han podido probar las mieles que les ofrece el futuro en la Casa 10. Su moderno diseño, sus lujos que incluyen el jacuzzi...  y ¡la comida!, algo de lo que carecen los habitantes de la casa del pasado. Desde el infierno, llegaban al cielo o más, bien, abandonaban su particular cárcel: "¡ Venimos de Alcatraz y estamos en el cielo!".
La aventura de Ana y Almu comenzaba en el jardín cuya extensión maravillaba a las concursantes. No menos sorprendidas quedaban con el jacuzzi "¡Cuánto tiempo llevábamos sin probar el agua caliente o meternos en una bañera!" gritaba Ana a los cuatro vientos, siguiendo con su show. Por eso, vestidas con sus mejores galas no lo dudaron un segundo y se sumergían vestidas en las cálidas aguas de este paraíso.
Pero la mayor sopresa fue el dormitorio. Tras fallar en sus intentos de búsqueda, Mercedes Milá les guió hasta la puerta y las dos mujeres saltaron sobre la cama, la plataforma cubierta de pétalos y dibujaron con sus cuerpos acompañadas por los dibujos de la pared.
El amargo final de un sueño
Todo lo bueno tiene su final y venía de la mano de la propia Mercedes Milá, "estáis de visita", les anunciaba. Sin embargo, aún quedaba una sorpresa inventada por la propia presentadora: "tenéis un minuto para coger todo lo que queráis" y... ¿qué quieren ellas? la preciada y escasa comida: leche, los plátanos de Orlando, la nocilla de Gema, el pollo que tenían pensado comer al día siguiente... ¡todo un saqueo que dejó sin existencias a los actuales habitantes de la casa!
Del gran palacio tuvieron que trasladarse a su antiguo hogar, eso sí, cargadas con todo un arsenal de víveres que hizo las delicias de sus compañeros. Fueron pocos minutos pero ambas disfrutaron de su experiencia en la casa pero, sobre todo, pudieron desvelar el gran secreto de Gran Hermano.
Una imagen vale más que mil palabras, los habitantes de la Casa 1 no tenían sufiente con lo que les contaban sus compañeras y pudieron comprobar con sus propios ojos las mieles que le ofrece la Casa 10 en la distancia. Pero no todos podrán disfrutarlo.