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Al otro lado de Gran Hermano

24 horas al día de imágenes durante cuatro meses consecutivos, un seguimiento constante de 18 concursantes encerrados en una casa, minutos y minutos de conversaciones transcritas...
Este trabajo ingente forma parte de lo que el ojo no ve. Una tarea oculta para el espectador de Gran Hermano, pero muy visible una vez que su cruza el umbral de la 'cara B' de la casa de Guadalix de la Sierra.
En telecinco.es hemos querido saber si hay vida qué detrás de la vida en directo y nos hemos infiltrado en la parte de atrás de la casa de Gran Hermano.
Escondida y serrana
Las indicaciones precisas del empleado de una gasolinera a la entrada de Guadalix de la Sierra, que ejerce estos meses como 'guía' eventual de la casa para todos los curiosos y despistados que pasamos por allí, nos hace llegar a nuestro destino sin problemas. 
Junto a un caballo que pasta a su aire, un grupo de operarios preparan focos, altavoces, cables y tirolinas para la gran final de Gran Hermano 10 . No hay duda, aunque no lo parezca, en plena sierra, estamos ante la casa de Gran Hermano.
Nada más traspasar la puerta de entrada a la nave en la que se 'hace' Gran Hermano, las referencias al programa son inevitables. El famoso cuadro de Matisse que ha colgado de las paredes del confesionario durante todas las ediciones o el póster del mítico ojo de Gran Hermano presiden el hall de entrada. 
Estamos en pleno 'universo GH' y a un día de la gran final y eso se respira por cada rincón de esta casa . Muchos de los que trabajan allí se acaban de enterar de que se ha adelantado al viernes la gala especial dedicada a los internautas que con tanta pasión han seguido esta edición de Gran Hermano. Eso supone adelantar el trabajo una semana y algunos redactores, como Mafer, se confesaban 'atacados.' "Tenemos que llamar a contrarreloj a los concursantes, organizar viajes, preparar vídeos, guiones...."
Como ella, guionistas, redactores, productores, realizadores, documentalistas apuran sus últimas horas de este GH 10. Todos han hecho de la casa de Guadalix no sólo su lugar de trabajo durante los últimos cuatro meses, sino también su segunda casa. Esto se deja ver, por ejemplo, en una pequeña salita-comedor repleta de mesas, donde aún quedan restos de croissants y de galletas, no falta su Cola-Cao, un tostador o el microondas, y en la que se sirve a diario desayuno, comida y cena.
A pesar del ritmo frenético que se respira, nos disponemos a recorrer palmo a palmo cada estancia de esta 'otra' casa. . Esta vez, sin la voz distorsionada a la que nos tiene acostumbrados en el programa,  nos va contando paso a paso qué hace cada uno de los que trabajan en Guadalix. Como guía de excepción nos encontramos a Pepa, la Súper, que recién llegada, se presta encantada a hacernos de cicerone