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África, mucho más que fútbol

El que habla es Carlos Prádanos, uno de los veteranos... ahí empezó su colaboración con Meki, en Etiopía... ni que decir tiene que es uno de los países más pobres del continente y de todo el Planeta... la puerta de entrada a esa pequeña aldea fue la educación. "A través de la principal escuela del pueblo, que cuenta con casi 2000 niños, nos surgió la posibilidad de dar clases de inglés. A partir de ahí se ha construido un diálogo con el colegio que nos ha permitido conocer las distintas necesidades que tienen. Se ha creado un sistema de becas con el colegio que permite acceder a la educación gratuita a los mejores estudiantes que no disponen de medios familiares para afrontarlo. Llegar a la universidad para estos jóvenes es una oportunidad única, ya que, una vez accedan a la formación universitaria, el gobierno les cubre los principales gastos". 
Con esas becas buscan dar un futuro a los más pequeños, pero especialmente a las niñas... así evitan que al cumplir los 14 años tengan que renunciar a ir al colegio y casarse para no ser una carga familiar... y es que en Etiopía, como en muchos países de África, ser mujer sigue siendo una asignatura pendiente.
"Ayudar para mi no es hacer caridad. Ayudar, aunque suene a topicazo, es ayudarles a valerse poco a poco por si mismos. Sin educación, ninguno de los conceptos que les enseñes quedará suficientemente fijado. Sin educación, ninguno de los recursos que les habilites (pozos, centros de salud...) será correctamente gestionado por ellos..." lo dice Alex Sistiaga, es médico, amigo de Carlos y otro de los que sucumbió a los encantos de Meki. Este será su segundo verano allí y asegura que engancha. "Esta es una experiencia terriblemente egoísta por nuestra parte. Suena radical, pero es mucho más lo que te traes contigo que lo que dejas allí. Yo no lo entendí hasta estar allí, por mucho que me lo contaron".
Ellos han ido y lo tienen claro, regresan... y con ellos se llevan a más gente... Carlos, incluso ha convencido a su hermano Diego... y no es el único que se estrena con esta experiencia... "Es mi primer año, así que todo lo que conozco son historias, fotos y sensaciones transmitidas"... es Álvaro del Val, uno de los novatos este verano en Meki. "Lo que me atrae es que esto funciona sin ONGs, sin misterios burocráticos, sin presidentes ni protocolos de ningún tipo, sin sueldos ni alquileres de oficinas que pagar. Esto es un grupo de gente heterogénea que van a un lugar donde son bienvenidos y donde hay un propósito de ayudar. No hay sueldos ni gastos pagados. El viaje nos lo pagamos nosotros, los gastos de estancia y comida allí también. Si recaudamos algo, es para ellos. Y eso es lo que más me motiva de esto. A veces la gente dona y no sabe donde va el dinero. Aquí lo sabemos, yo lo sé porque yo lo llevo".
Las necesidades son muchas y las ganas de que sus vidas mejoren aún más... por eso lo complicado es recaudar fondos: "hemos organizado distintos eventos que han sido un éxito" asegura Carlos. Este viernes, 2 de julio, a las 22.00 un grupo joven, Almas Mudas, tocará por la causa en el Orange Café (Serrano Jover, 5). Ya es el tercer concierto que organizamos.
"¡¡¡No os lo podéis perder!!" exclama Alex Una entrada significa mucho. Un poco de aquí es un montón allí... Y además, ¿a quién no le gusta tomarse unas copas rodeado de amigos y de buena música?
Una buena excusa para una mejor causa... pero si queréis saber más sobre Meki y lo que allí hacen todos ellos, sólo tenéis que echar un vistazo a su grupo en Facebook "Living Meki" a lo mejor sois vosotros los que el año que viene estáis allí viviendo vuestra propia experiencia... Meki´t happen!!