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Afrontar nuevos retos ayuda a mantener una mente saludable en el envejecimiento

Investigadores de la Universidad de Texas en Dallas, Estados Unidos, han observado que las personas mayores que afrontan nuevas actividades estimulantes o que les suponen un nuevo reto mental, como la fotografía o el 'patchwork', tienen una mayor actividad cerebral cuando llegan a la vejez.
Uno de los mayores retos asociados con el envejecimiento es mantener una mente saludable, según reconocen los autores del estudio que publica la revista 'Restorative Neurology and Neuroscience', que querían analizar cómo el inicio de nuevas actividades podía alterar los mecanismos subyacentes de la capacidad cognitiva.
En este sentido, compararon en 39 voluntarios las diferencias cerebrales al iniciar una actividad que conllevaba un nuevo aprendizaje, en comparación con aquellas que no requieren ningún esfuerzo mental. Todos los participantes fueron sometidos a diferentes pruebas cognitivas y resonancias magnéticas para medir su actividad cerebral mediante los cambios en el flujo sanguíneo.
Entre las actividades más desafiantes incluían un curso de al menos 15 horas semanales sobre habilidades complejas para esas edades, como la fotografía digital o el 'patchwork', mientras que el grupo "menos desafiante" incluía participar en actividades relacionadas con viajes o la cocina, pero sin ningún componente de aprendizaje activo. Los incluidos en el grupo placebo tan solo tenían que seguir actividades como escuchar música, ver películas o jugar partidas. Todos los participantes fueron evaluados antes y después de las 14 semanas que duró el estudio, y un año después del mismo.
De este modo, los participantes que realizaban las actividades más desafiantes tenían un mejor rendimiento cognitivo y una mayor capacidad de modular la actividad del cerebro de manera más eficiente, según su actividad en las regiones de la parte frontal, lateral temporal y en la corteza parietal, todas ellas asociadas con la atención y el procesamiento semántico. Y parte de esta actividad cerebral mejorada se mantuvo un año más tarde.
Los resultados muestran que las actividades mentalmente exigentes pueden ser neuroprotectoras y un elemento importante para mantener un cerebro sano en la edad adulta tardía.
"Los resultados nos muestran que tener actividades estimulantes de ocio pueden ayudarnos a cambiar nuestra función cerebral", ha destacado Denise Park, autora del estudio, que reclama más estudios para determinar este potencial.