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Antología de Morante en Madrid

Morante de la Puebla ha cortado una oreja en el decimoquinto festejo de abono de la Feria de San Isidro tras una actuación antológica y soberbia frente al cuarto, ante el que compiló el toreo de capa para después romperse en una serie sublime de muletazos profundos, una labor que ha enloquecido a Las Ventas, que se puso en pie al completo entregándose al éxtasis del sevillano en un festejo en el que Manzanares saludó una ovación frente al quinto, mientras que Rubén Pinar, que confirmaba alternativa, ligó muletazos templados frente al sexto, un astado con calidad, fijeza y recorrido y que resultó el mejor toro del encierro de Juan Pedro Domecq.
Morante de la Puebla ha reventado la plaza toreando con profundidad y con gracia torera al cuarto, frente al que ha compilado el toreo de capa en una actuación antológica en la que toreó con genialidad por verónicas y galleó por chicuelinas en una verdadera lección de toreo de capa, lo que puso en pie a toda la plaza de Madrid, que le rindió una larga ovación. Después, Morante se ha roto toreando con la diestra en una serie soberbia y profundísima de muletazos hondos y templados ante un toro noble y con calidad. A pesar de haber pinchado al toro, el público, que incluso tocó palmas por bulerías en algún pasaje de la faena, le premió con una oreja de peso por una soberbia actuación.
Antes ya abrió boca en su anterior toro, el segundo, un sobrero de José Vázquez, con un precioso y exquisito inicio de faena, doblándose de rodillas con temple y sacando al toro al tercio con adornos de toreo añejo de mucho sabor. Sin embargo, el toro punteó los engaños y se vino abajo sin permitirle al sevillano terminar de redondear su obra. José María Manzanares saludó una ovación tras recibir por chicuelinas al quinto en un quite muy personal para después dar muletazos de mucho empaque y gran belleza pero sin ligazón, lo que hizo que la faena no terminara de romper. Antes apenas tuvo opciones con un marmolillo de José Vázquez que enseguida se quedó sin recorrido y que se defendió en la muleta de Manzanares, que lo ha matado de una contundente estocada, como también hiciera con el quinto.
Por su parte, Rubén Pinar ha ligado muletazos largos y templados, lo que no fue suficiente delante de la calidad del mejor toro del encierro del encierro de Juan Pedro Domecq, un astado que tuvo calidad, fijeza y recorrido. Antes Pinar lo había intentado en el toro de su confirmación, un animal noble al que le faltó fuerza. Lo ha tratado de templar, pero el público lo ha medido mucho protestando durante toda su labor la colocación, razón por la que no ha podido tomar vuelo el trasteo.