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Apuñalado por su mujer, se queda dormido

La Corte Suprema de Hobart, en el estado australiano de Tasmania, donde Sabrina Ann fue condenada a prisión.telecinco.es
Una historia que roza la tragicomedia, si no fuera por la gravedad de los hechos y la violencia que encierran. Sabrina Ann Thorpe, australiana de 27 años de edad, apuñaló a su marido, con el que acababa de casarse tres meses antes, y que se encontraba profundamente borracho. Tan ebrio estaba que el esposo apuñalado se durmió completamente, para despertarse al día siguiente con una terrible herida. Su mujer había cuidado durante la noche de evitar una hemorragia más grave. La Justicia se ha echado sobre ella.
Habían pasado tres meses después de su boda y ya habían iniciado los trámites de separación. Ann Thorpe sufría la violencia de un esposo alcohólico que la había golpeado en alguna ocasión. Aunque sobre este pesaba una orden de alejamiento, Sabrina Ann decidió saltársela: se trataba, todavía, de su marido e iba a tener un hijo con él. Pero los hechos se precipitaron una noche en la que su esposo llegó a casa tremendamente ebrio.
Según informa la Web australiana News, el esposo de Sabrina Ann habría tratado de forzarla sexualmente esa noche, a lo que esta, ligeramente ebria también, habría respondido apuñalándole la pierna a su compañero sentimental. Lo más curioso llegó después: una vez dormido este, probablemente como consecuencia de la enorme cantidad de alcohol ingerido, Thorpe limpió el cuchillo con una esponja y lo dejó en su cajón. Posteriormente pasó la noche entera pendiente de la enorme herida en la pierna de su esposo, cuidando la evolución de esta.
El marido volvió a la realidad al día siguiente y Sabrina Ann tuvo que inventar una historia alternativa: este se habría hecho la herida a raíz de una caída durante la noche. Su marido no la creyó y echó la culpa a unos amigos que se encontraban instalados temporalmente en su mismo piso, lo que hizo que finalmente Sabrina Ann tuviera que confesar. La Corte Suprema de Hobard (Australia) la condenó a ocho meses de cárcel, que se suspenderían si la mujer no volvía a verse enredada en este tipo de ataques durante los dos años siguientes. La víctima y agresora podrá tener su hijo en libertad y deberá alejarse lo máximo posible del alcohol.