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Áspera corrida de Palha, imposible en el ruedo y desesperante en el tendido

El diestro Rafael Rubio " Rafaelillo " entra a matar al primer toro de su lote, durante la lidia de la novena corrida de abono de la Feria de Santiago que se ha celebrado en el Coso de Cuatro Caminos de la capital cántabra. EFEtelecinco.es
Una áspera y complicada corrida de Palha echó por tierra todas las posibilidades de lucimiento en el ruedo, además de la más absoluta desesperación en el tendido, hoy en Santander.

FICHA DEL FESTEJO.- Cinco toros de Palha y uno, el cuarto, como sobrero, de Ortigao Costa, bastos y desiguales de presencia, ásperos y difíciles.
Juan José Padilla: pinchazo y casi entera (silencio); y estocada desprendida y cinco descabellos (silencio).
Rafael Rubio "Rafaelillo": estocada baja, delantera y perpendicular que escupe, pinchazo y estocada (silencio); y pinchazo, estocada corta perpendicular y descabello (ovación tras aviso).
Javier Valverde: estocada (silencio); y pinchazo y estocada (silencio).
La plaza se llenó en tarde agradable.
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CORRIDA "FUERA DE LUGAR" PARA SANTANDER

No se entiende una corrida tan desabrida en plaza tan amable. El toque torista que han querido darle a la feria trayendo el hierro portugués de Palha ha resultado un negruzco manchurrón.
Toros difíciles de digerir en el ruedo por las dificultades que plantearon, y en el tendido por el pobre espectáculo que ofrecieron. La aspereza, la falta de entrega en algunos, la violencia de otros, y genérico a los seis el mal estilo. Lo peor es que después de pasar las de caín los toreros, dio la sensación de que el público ni se enteró. Menudo trago para la terna.
Gestos aislados sin el debido reconocimiento, como cuando Padilla salió a banderillear al cuarto en una situación caótica y que se presumía insalvable después de los cuatro puyazos que había llevado el animal, un toro de Ortigao al que le faltaban tres meses para cumplir los seis años, que se dice pronto. ¿Qué pintaba el anciano en esta feria y plaza en el primer año de la nueva era Chopera?
Padilla, que anduvo sobrado para cubrir el expediente, había tenido el detalle de brindar a Valverde, otro "legionario" como él, que está en temporada de adiós y posiblemente ésta haya sido la última tarde que coincidan.
Al "Ciclón de Jerez" le corearon, sin duda con la mejor intención, el "illa-illa-illa-Padilla-maravilla", mientras el hombre se afanaba por resolver tan difícil papeleta. Más que maravilla venía más a cuento "pesadilla". Se sobrepuso a todo, no obstante, y ese fue su mérito.
En el toro que abrió plaza se había lucido Padilla con el capote y con "los palos". Y con la muleta, voluntad, que ya es bastante. Toro incierto, que más o menos pasaba por el derecho, pero que no tuvo ni un pase por el izquierdo.
"Rafaelillo", a mitad de camino entre el valor y la destreza, salió también indemne del doble compromiso. Su primero pasaba como una centella, con mucho nervio, y eso después de habérsele recetado dos buenos trancazos en el caballo. Tragó paquete el torero, mientras el toro andaba muy pendiente de echarle mano, finalmente sin conseguirlo.
El quinto, al que saludó con larga cambiada y estimables lances en el recibo, se desentendió pronto en la muleta. Medios muletazos a las medias arrancadas, todo muy espaciado conforme se apagaba el bruto. Lo importante fue que "Rafaelillo" salió también de la plaza andando.
A Valverde le tocó un primer toro frenado y temperamental, que no humillaba ni a la de tres. El hombre lo mató bien después de no pasar agobios, lo que no deja de ser un punto también a su favor.
El sexto pareció el menos malo. Valverde lo lanceó con buen estilo, y quiso mucho con la muleta, pero todo quedó en un proyecto de faena. El toro, sin ánimo de embestir, se volvía antes de iniciar la arrancada. No hubo forma de estructurar nada.