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Bienvenida a Laponia con manto blanco

Estamos en Tromso , en la capital de una de las tres regiones más al norte del país. . Y eso se nota. Por las temperaturas, bajas, pero aceptables y por el paisaje, cubierto de blanco. Estamos en el Círculo Polar Ártico
Lo primero que hay que hacer en medio de este ambiente es subirse a un trineo. Los perros huskies que se utilizan son impresionantes y preciosos. Comienzan a aullar y a revolverse por la nieve en el mismo instante en el que los cuidadores se acercan a ellos: es la señal de que van a salir.
Un trineo lo componen 12 animales . Los inteligentes, casi siempre hembras, delante. Los que más fuerza poseen, detrás. En el medio los cachorros. Pueden llegar a arrastrar una carga de 350 kilos durante 20 horas. Algo sorprendente si tenemos en cuenta su tamaño. La razón es que aunque son menudos de cuerpo su corazón es hasta un 50% más grande que el de otros perros.
En una granja de Tromso trabaja Marcelo Barra. Es un chileno que se vino a esta parte del mundo en busca de aventuras y un futuro mejor. Se encarga de la seguridad y el entrenamiento de los 300 huskies de este recinto. La mayoría son de la raza Alaska porque son más veloces, pero también los hay Siberianos acostumbrados a soportar hasta 40 grados bajo cero. Se les cuida a mimo. Cada uno tiene su caseta y su nombre. En rojo las hembras. En negro, los machos.  Si se llega a estas latitudes no se puede dejar pasar la oportunidad de dar un paseo con ellos. Montar en un trineo arrastrado en medio de la nieve y con el sol en lo alto es una de las sensaciones de mayor libertad del mundo.