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Del Bosque sube la intensidad en Schruns

El seleccionador español, aprovechó el primer día de trabajo en la localidad austríaca de Schruns, para incrementar un grado la intensidad de los entrenamientos, con una doble sesión en la que los jugadores han sentido un cambio de 20 grados en la climatología.
El escenario elegido por el cuerpo técnico para realizar una 'mini pretemporada' previa al Mundial de Sudáfrica había sido muy estudiado por Del Bosque y Fernando Hierro, director deportivo del Real Federación Española de Fútbol.
La primera intención fue regresar a Neustift. Allí se gestó el éxito de la Eurocopa. El campo de entrenamiento estaba ocupado por Corea del Sur. La segunda opción ofrecía las mismas garantías. Un pueblo como Schruns, situado entre altas montañas, con apenas 4.000 habitantes. Respirando tranquilidad en pleno valle de Montafon, en la que los lugareños presumen de haber sido un escondite de Ernest Hemingway.
Lo recuerda una estatua. Celebra ser la estación de esquí preferida del Pulitzer y Premio Nobel de literatura. El silencio del pueblo lo fulmina años después la aparición de la campeona de Europa de fútbol. La localidad anda revolucionada con la Roja. Banderas de España por todos los lados. Aficionados con la cara pintada que abarrotaron el campo de entrenamiento en la sesión vespertina.
Con educación, sin molestar a los protagonistas con un solo cántico, cerca de 500 seguidores presenciaron el entrenamiento vespertino de España. Si por la mañana Del Bosque aprovechó para meter mayor carga de trabajo físico, por la tarde los internacionales trabajaron con balón.
Los rondos demuestran el nivel de la selección. La pelota vuela y las bromas se suceden entre los jugadores cada vez que hay un túnel o un jugador pasa más tiempo del debido en el centro del corro mareado entre tanto pase. Un ejercicio tan simple es un ejemplo de calidad. Representa en un círculo pequeño lo que la Roja traslada a todo el campo en un partido.
Avanzan los días de concentración y el nivel de exigencia sube. Se palpa en los partidos de entrenamiento. El que dispuso Del Bosque para acabar el día dejó una alta intensidad, bonitos duelos y muchos goles. En el 'pique' generado desde fuera del grupo entre Iker Casillas y Víctor Valdés hoy tomó ventaja el capitán. Encajó dos goles, por seis del portero catalán. Bien es cierto que el último jugaba con defensa de tres y acabó con gestos de desesperación.
Entre las suspicacias externas, que de momento no afectan al grupo, hubo un detalle final que no ayuda. La habitual porra de penaltis que siempre han disputado Casillas y Pepe Reina, a la que sí se sumaba Diego López, no contó con la presencia de Valdés. Desde dentro destacan su rápida adaptación al grupo.
Probó Del Bosque con un equipo formado por Iker Casillas, Sergio Ramos, Albiol, Marchena, Capdevila, Busquets, Javi Martínez, Iniesta, Navas, Mata y Villa.
Es solo una prueba pero demuestra la intención del seleccionador de jugar con extremos ante la combativa Corea del Sur en el próximo amistoso. Hará cambios en este equipo. Manteniendo la base. La entrada de Cesc Fábregas en escena se espera, recuperado totalmente de la lesión que sufrió hace justo dos meses.
La Roja ha pasado de entrenar con 28 grados en la capital de España a hacerlo con 8 en Austria. Siempre bajo la lluvia. A 800 metros de altitud. Es el proceso de adaptación al frío a puertas del verano. Lo que necesita antes de viajar al invierno de Sudáfrica. Sólo una cosa chirría en la planificación. El último amistoso que jugará en Murcia, a nivel del mar, y con un calor asfixiante.