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CLAVE advierte que en la temporada de verano "se dispara la contaminación acústica"

CLAVE, Atención a la Deficiencia Auditiva, ha advertido que en la temporada alta "se dispara la contaminación acústica" en zonas de alta concentración urbana y turística, con las repercusiones que eso conlleva en la calidad de vida de las personas.
De hecho, algunas de las consecuencias que el ruido reporta en la salud son "el insomnio, la hipertensión, la irritabilidad y la perdida auditiva", explican desde el centro. Además, según un estudio publicado en Dinamarca, también puede producir "un impacto considerable en la estadística de accidentes cardiovasculares", que son una de las principales causas de muerte en los países desarrollados.
En la actualidad, existen 175 millones de personas en Europa que residen en las denominadas 'zonas grises', en las que el impacto de ruido oscila entre los 55 y 65 decibelios. Según la OCDE, en ellas se localiza una gran masa de tráfico rodado, la cual es la gran responsable de este problema.
Además, el trabajo de investigación danés citado por CLAVE, evidencia que los episodios de infarto de miocardio aumentan un 1,12 por ciento por cada diez decibelios. Para alcanzar estas conclusiones, los investigadores de las universidades de Copenhague, Aarhus y Aalborg han entrevistado a más de 57.000 personas.
Por todo ello, los expertos de CLAVE concluyen que para mantener una buena salud y una aceptable calidad de vida "es preciso que el ruido nocturno no supere los 30 decibelios".