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La CNMC estima un ahorro de 1.267 millones al sistema por la falta de incentivos en la subasta de renovables

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) estima un ahorro de 1.267 millones de euros en los próximos 25 años para el sistema eléctrico como resultado de que la subasta de renovables celebrada el pasado mes de enero se cerró sin incentivos.
En su informe sobre la subasta, en la que se asignó 500 megavatios (MW) de energía eólica y 200 MW de biomasa con tanta presión competitiva que los incentivos quedaron reducidos a cero, el 'superregulador' señala que los sobrecostes máximos estimados para el sistema derivados de la percepción del regimén retributivo específico por las instalaciones eólicas con una vida útil de 20 años se estimaron en 600 millones de euros, mientras que para los 200 MW de las instalaciones de biomasa con una vida útil de 25 años eran de 667 millones de euros.
No obstante, el resultado de la subasta no contempló retribución a la inversión para las nuevas instalaciones, por lo que el sobrecoste para el sistema eléctrico de la subasta fue "nulo por este concepto".
En el caso de las instalaciones de biomasa, se contempla una retribución a la operación (Ro) para ellas de entre 65 y 69 millones de euros al año en el periodo 2017 a 2020, aproximadamente.
PROPUESTAS.
Asimismo, la CNMC considera que las próximas subastas de renovables el volumen máximo de calificación, que constituye el límite de cantidad máxima por el que cada participante va a ofertar para cada producto en la subasta, debería ser "vinculante".
De esta manera, el organismo presidido por José María Marín Quemada señala que se constituye un compromiso firme de aceptación de este volumen por cada uno de los productos al valor estándar de la inversión (al porcentaje de reducción asociado del 0%), lo que da más certidumbre sobre la presión competitiva existente antes de la celebración de la subasta, en línea con lo que sucede en otras subastas energéticas administradas por OMIE.
El 'superregulador' subraya que, de esta manera, se conseguiría desligar las consideraciones de presión competitiva asociadas al volumen máximo del precio resultante en la subasta.
Asimismo, propone otras series de cambios para las futuras subastas, como la modificación del criterio de adjudicación de los bloques aceptados por productos en el caso de que la curva agregada de oferta y la demanda del sistema crucen en un segmento horizontal y haya tramos con una cantidad ofertada inferior a la cantidad a repartir en dicho segmento.
Además, entre otras posibles mejoras del sistema para futuras subastas, plantea que se modifique la determinación del porcentaje de reducción marginal en el supuesto de que en el segmento horizontal de la curva de oferta que corta con la demanda del sistema, "todos los tramos sean indivisbles con una cantidad ofertada por cada tramo superior a la cantidad a repartir en dicho segmento".
El regulador también considera que, en próximas subastas, debería considerarse incrementar el tamaño mínimo de cada bloque a ofertar, al objeto de evitar adjudicaciones por cantidades de potencia extraordinariamente pequeñas.