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Constructora de piscinas gigantes prospera en plena sequía económica

La chilena Crystal Lagoons, que construye las piscinas más grandes del mundo en los lugares más inhóspitos, está en plena fase de expansión a pesar de la debacle del sector inmobiliario y de la crisis económica mundial.
Con solo 18 meses de existencia, Crystal Lagoons está a punto de lograr su segunda entrada en el Guinness de los récords con la creación de la piscina más grande del planeta, de 8,8 hectáreas, en el balneario egipcio de Sharm el Sheij, donde se espera que esté concluida en seis meses.
Eduardo Klein, gerente comercial de la empresa, explicó a Efe que la laguna artificial de Egipto superará a su pariente chilena de San Alfonso del Mar, también diseñada por ellos, que hace año y medio ganó el primer galardón mundial por sus 8 hectáreas.
Todo nació con la obsesión del empresario y bioquímico Fernando Fischman, dueño de Crystal Lagoons, de rentabilizar unos terrenos frente a la playa de su Chile natal, en la que era imposible bañarse por sus frías aguas y su peligrosidad.
Su truco radica en el hallazgo de una tecnología que permite tener grandes recintos de agua, en estado cristalino, y recrear el ambiente de una playa tropical que adorna con palmeras y arena blanca, en cualquier rincón del mundo.
La estrategia de la joven empresa se basa en la asociación con grandes compañías inmobiliarias en todo el mundo, con las que diseñan proyectos arquitectónicos que incluyen lagunas gigantes artificiales con la tecnología de las aguas cristalinas.
"Nos arriesgamos junto con el empresario: Le cobramos una cantidad por la patente tecnológica y un porcentaje de las ventas de los departamentos, por lo que nos interesa agregar valor al proyecto para que venda y así garantizarnos nuestras ganancias", dice Klein.
Con respecto a las eventuales polémicas que pueden generar estos macroproyectos acuíferos en zonas donde el abastecimiento de agua potable a la población es más que costoso, Klein asegura que sus necesidades de líquido son muy bajas porque una vez llenada la piscina funciona como un circuito cerrado.
Aunque el sector inmobiliario se encuentra en sus peores momentos por los devastadores efectos de la crisis financiera internacional, el empresario chileno afirma que viven su periodo de máxima expansión con 17 proyectos en Chile y 55 en otros países, como los Emiratos Árabes, Estados Unidos, Australia o Corea del Sur.
"Nuestro producto es innovador y revierte los efectos de la crisis, que ha ralentizado las ventas en diseños inmobiliarios que ya existían y que consiguen revitalizarse con una piscina que ofrece vida de playa y navegación a sus potenciales clientes", asegura el gerente comercial.
Además, Klein explica que "la construcción y mantenimiento de las lagunas artificiales cuesta cuatro veces menos que incluir un campo de golf, y ocupa 50 hectáreas menos, que se pueden invertir en más construcción o en su venta directa".
A pesar de su creciente éxito, los empresarios ya han explorado nuevos campos de aplicación, como las lagunas urbanas en primeras residencias o la potabilización de agua para el consumo humano.
"Esta tecnología es tan nueva que da para muchas aplicaciones. Nosotros invertimos una gran cantidad de recursos en investigación y por eso llevamos doce años de ventaja a quienes quieran intentar algo parecido", dice Klein.
Los directivos de la firma chilena, que nacieron con el proyecto de San Alfonso del Mar en los años de la crisis asiática, aseguran que están "bien protegidos y con ganas de llenar el mundo de lagunas".