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Controles de alcoholemia

Tráfico realizará estas Navidades 300.000 controles de alcoholemia para concienciar a la población de que conducir bajo los efectos del alcohol es un delito que puede llevarnos a la cárcel. Pero aparte de la multa, nunca menos de 400 euros, y la pérdida de puntos, entre 4 y 6, lo peor del alcohol es que multiplica por 9 el riesgo de accidentes. Un conductor ebrio es un peligro para si mismo y para los demás.
Según la Policía Local de Madrid la frase más pronunciada por los que dan positivo y a la vez la más falsa es “Yo controlo”. Con una tasa de alcohol en sangre superior a 0,25 nadie controla. Se pierden reflejos y el coche se convierte en una máquina de matar.

Hemos acompañado a la policía una noche mientras realizaba un control preventivo y hemos comprobado que pese a la tendencia generalizada a no beber cuando se conduce, todavía son muchos los que dan positivo cuando tienen que soplar.
Y son muchos también los que no se toman con deportividad ser pillados en falta. Los insultos, las amenazas, las mofas y las descalificaciones son el pan nuestro de cada día para los agentes, que intentan no tomarse como personal este tipo de reacciones. Es el alcohol el que habla dicen y no pierden la compostura. El peor momento es cuando el conductor tiene que separarse de su coche, ahí es cuando el mal humor alcanza sus cotas más altas.
A partir de las tres de la mañana el número de conductores ebrios aumenta y el número de accidentes también. Saltarse un semáforo, atropellar a un peatón, empotrarse contra una farola…despistes que pueden acabar en tragedia y que podrían evitarse siguiendo el viejo consejo de Steve Wonder…si bebes no conduzcas.