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Crónica de una crisis

Parece que han pasado veinte años desde los últimos títulos mundiales de Renault, pero fue en 2005 y en 2006 cuando Fernando Alonso unió su nombre para siempre al de la escudería francesa consiguiendo los dos campeonatos que encabezan hoy en día su palmarés. Con la marcha del español a McLaren comenzó un calvario que, a pesar de su vuelta al equipo este año, todavía continúa. En vista de estas tres primeras carreras, ¿conseguirán revertir la situación?
Ganar una décima de segundo puede ser cuestión de años. Es una de las máximas de la Fórmula 1. A Renault parece que se le paró el reloj de la evolución cuando Alonso les abandonó. Iniciaron una travesía por el desierto que aún no ha concluído. Ni siquiera el retorno del bicampeón les ha devuelto a la alta sociedad de la parrilla. ¿Qué ha pasado en Renault?.
"Es difícil de explicar", respondía Alonso en los primeros compases de la temporada. Y no le falta razón. Es fácil buscar una causa racional de por qué el R-25 y el R-26, coches con los que el español hizo historia en la Fórmula 1, ganaron sin ser los más rápidos de la parrilla. Renault supo vencer a Ferrari y McLaren, coches más veloces, gracias a su reparto de pesos y al gran acople con las gomas Michelín.
Pero entonces llegó 2007, el annus horribilis de la escudería francesa. La FIA decidió congelar los motores y en Renault se les congelaron las ideas. Además, con el paso a una única marca de neumáticos salió malparada. Para colmo, tuvieron problemas mecánicos con el túnel del viento. En suma, en Renault están viviendo lo que ya vivieron otras escuderías. Ferrari estuvo 21 años sin ganar un título, desde 1979 a 2000. McLaren lleva ocho de sequía. Williams no gana una carrera desde 2004.
La Fórmula 1 es un deporte de ciclos, y ahora a Renault le toca surfrir. Tanto Briatore como Alonso están convencidos de que, a pesar de los duros comienzos, la escudería tiene capacidad de sobra para volver a ganar. La pregunta es, ¿lo hará esta temporada?