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Demuestran la eficacia del principal antioxidante de las células, clave en enfermedades

Investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO), junto a científicos de las universidades de Jaén y Liverpool (Reino Unido) y de los institutos Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) y de Biomedicina de Sevilla, han demostrado la inusual eficacia del principal antioxidante de las células, clave en enfermedades neurodegenerativas y cáncer Así lo ha comunicado la Universidad de Córdoba en una nota, en la que ha explicado que el glutatión, que es como se llama el compuesto, es capaz de contribuir a la destrucción de agentes nocivos para la célula en concentraciones cien veces menores a las consideradas necesarias sin desgaste en su actuación.
Investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO), junto a científicos de las universidades de Jaén y Liverpool (Reino Unido) y de los institutos Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) y de Biomedicina de Sevilla, han demostrado la inusual eficacia del principal antioxidante de las células, clave en enfermedades neurodegenerativas y cáncer
Así lo ha comunicado la Universidad de Córdoba en una nota, en la que ha explicado que el glutatión, que es como se llama el compuesto, es capaz de contribuir a la destrucción de agentes nocivos para la célula en concentraciones cien veces menores a las consideradas necesarias sin desgaste en su actuación.
Hasta ahora, se pensaba que debería consumirse durante el proceso, por lo que el descubrimiento obliga a reenfocar el conocimiento que se tenía sobre este fundamental compuesto. Esta molécula, junto con proteínas antioxidantes, tiene un importante papel en enfermedades neurodegenerativas o en el cáncer, por lo que el conocimiento en torno a ella es importante para el diseño de nuevas terapias.
El oxígeno es esencial para la vida en el planeta y las células de la mayoría de los organismos lo emplean para quemar los nutrientes, oxidándolos, y extraer de ellos la energía que necesitan. Estos mecanismos de obtención de energía no son inocuos, sino que dan lugar a la producción de compuestos colaterales tóxicos, que pueden dañar las moléculas que constituyen el material celular.
A lo largo de la evolución, los seres vivos han desarrollado la capacidad de sintetizar sus propias defensas frente al riesgo de estas especies reactivas de oxígeno, de las que las más conocidas son los radicales libres.
A modo de extintores, los antioxidantes le sirven a la célula para minimizar los riesgos de jugar con fuego, de quemar nutrientes con oxígeno para obtener energía. El glutatión no sólo es de los extintores más antiguos que existen en la evolución, sino también el principal.
El trabajo de investigación que ha liderado el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Córdoba e investigador del Imibic, José Antonio Bárcena, ha descrito por primera vez el mecanismo con el que trabaja este antioxidante en una cadena que implica a varias proteínas llamadas redoxinas y se han encontrado con mayores fortalezas de este compuesto de las pensadas. El trabajo ha merecido la portada del último número de la revista líder mundial en investigación científica sobre esta materia, 'Antioxidants & Redox Signaling'.
Bárcena ha explicado que "de forma general, los antioxidantes al actuar frente a las especies reactivas de oxígeno se consumen y también se oxidan", y ha añadido que "sin embargo, hemos observado que el glutatión actúa junto a una proteína antioxidante, llamada peroxiredoxina, en la destrucción de estas especies tóxicas para la célula, en cantidades muy bajas y sin oxidarse él mismo".
REPERCUSIÓN
En este sentido, Bárcena ha expuesto que "la operatividad de este mecanismo puede tener repercusión en el contexto de enfermedades debidas a disfunción mitocondrial acompañada de una agresión oxidativa, desde el cáncer hasta enfermedades neurodegenerativas como el parkinson".
El estudio científico se ha podido realizar gracias a la utilización inicial de un organismo modelo de fácil manejo, la levadura de la cerveza ('Saccharomyces cerevisiae'), aunque los mecanismos estudiados son similares en células de los seres humanos.
Los bioquímicos y biólogos moleculares han empleado técnicas proteómicas desarrolladas en la UCO por el grupo que dirige Bárcena y que permiten cartografiar todo el proteoma implicado en los procesos de reducción-oxidación de células tumorales, fundamental para modelar su metabolismo. Este sistema de mapeo sirve, por ejemplo, para conocer qué proteínas experimentan cambios oxidativos en una determinada situación y puede descubrir dianas moleculares para mejorar los tratamientos antitumorales.
La importancia del descubrimiento se traduce no sólo en la presencia en la portada de la revista científica número uno del estudio de los antioxidantes, sino que también, la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular se ha hecho eco en su boletín.