Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Discriminadas por el velo

Nora se llamaba Arantxa antes de convertirse al Islam hace cuatro años: "Da igual que tengas más preparación que otra candidata para un puesto. Si llevas el pañuelo no te cogen". Por eso las más pragmáticas, como Chadia, acuden a las entrevistas sin velo.
"Fui a mi primera entrevista sin el pañuelo porque sabía que no me iban a coger. Al cabo de seis meses les pregunté si podía ponérmelo para trabajar y la respuesta fue no. Al jefe le parecía muy raro ver en la oficina una mujer con la cabeza cubierta".
Comprobamos que en casi todas las entrevistas a las que acudimos con este grupo de jóvenes musulmanas se les dice que no. Si no las descarta directamente se las esquiva con excusas pero jamás las llaman para el puesto de trabajo.
Da igual que tengan un currículum impecable y que cumplan todas las condiciones para el puesto, la discriminación todavía pesa y mucho.