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Dunga traiciona el 'jogo bonito'

Dunga se fue del Mundial sin juego y sin títulotelecinco.es
La ley del látigo no le bastó a Dunga para lograr el hexacampeonato. Tras el fracaso de la selección en el Mundial del 2006, y las versiones de indisciplina, el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Teixeira, pensó que había que poner mano dura. Dunga fue su hombre.
En la Seleçao, el ex capitán no cambió de mentalidad y aplicó sus mismos conceptos que en su época de jugador: marcajes implacable, jugadores disciplinados, poca gente por delante del balón y la eliminación de futbolistas de vida alegre como Ronaldinho y Adriano o futuras estrellas inexpertas como Pato.
Todo esto va en contra de la tradición del fútbol brasileño, identificado con el ataque, la alegría, el carnaval y la samba. El Brasil de Dunga lo fiaba todo a siete guerreros atrás con libertad de movimientos para Kaka, Robinho y Luis Fabiano.  
Hubo resultados notables que avalaron la era Dunga, como la Copa América ganada ante Argentina y la Copa de las Confederaciones en una final electrizante que ganó 3-2 a Estados Unidos. Incluso hasta momentos antes de la derrota 2-1 contra Holanda, Dunga tenía el 60% de aprobación de los aficionados. Hoy nadie lo respalda. La ley del fútbol.
Brasil se fue del Mundial en cuartos de final. Un gol en propia puerta de Felipe Melo y una jugada a balón parado acabaron con las esperanzas de la 'canarinha' en la Copa del Mundo.
La eliminación se llevó por delante a Dunga. En un país donde el espéctaculo es ley de vida, la disciplina solo sirve si se gana.
Paradójicamente sus jugadores lo respaldaron hasta el final. En la cena tras la eliminación del Mundial, en medio de un silencio sepulcral, Julio Cesar pidió en nombre de sus compañeros dedicarle unas palabras al técnico. "Usted consiguió formar un grupo de amigos, de hermanos", dijo el arquero. "Queríamos mucho ganar ese sexto título para dedicárselo a usted". Los futbolistas fueron siempre el único apoyo de técnico.
Brasil tendrá dentro de cuatro años la oportunidad de reivindicarse en su Mundial. Hasta entonces la CBF tiene tiempo de buscar un entrenador que devuelva a la canarinha el 'jogo bonito'.