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Economía/Energía- Anpier pide a Aznar, Solbes, Salgado y Acebes que emulen a Felipe González y salgan de las eléctricas

La Asociación Española de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) reclama al expresidente del Gobierno José María Aznar y a los exministros Pedro Solbes, Elena Salgado y Ángel Acebes que dejen sus funciones en distintas compañías eléctricas con actividades reguladas, como hará el expresidente del Ejecutivo Felipe González.
Tras el anuncio de González de que abandonará el consejo de administración de Gas Natural Fenosa, Anpier recuerda la situación de otros anteriores responsables políticos. Aznar y Salgado asesoran a Endesa, mientras que Solbes es consejero de Enel, y Acebes lo es de Iberdrola.
"Por ética o por estética democrática deberían abandonar dichos cargos o renunciar a las retribuciones que perciban por sus anteriores responsabilidades de gobierno", asegura la asociación fotovoltaica.
"Por extensión", Anpier se muestra partidaria de que "todos los exaltos cargos del Estado español abandonen sus actividades en empresas reguladas o, al menos, renuncien a las retribuciones que pudieran percibir por sus anteriores responsabilidades de gobierno".
"En la actual coyuntura social, económica y política, donde la transparencia resulta esencial para recuperar la confianza, tanto de los ciudadanos como de inversores, en los dirigentes del Estado, no se sostiene contemplar este continuo flujo desde los Consejos de Ministros a los consejos de administración de grandes empresas", asegura.
Anpier exige además que el Gobierno tome alguna medida, de forma que "ningún exalto cargo pudiera llegar a desarrollar un papel decisivo en la toma de decisiones del interés general desde dentro de una empresa privada, o filial extraterritorial, y en un plazo muy superior, porque estas personalidades conservan, como es lógico, fuertes vínculos estructurales y de amistad en los entornos políticos en los que continúan operando".
Este vínculo "supone una potencial capacidad de influencia que podría materializarse de manera inadecuada, dando lugar a una forma de tráfico de influencias diferido, cuya mera posibilidad ya nos resulta inadmisible en aras de la necesaria regeneración política que está reclamando la sociedad", añade.