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Fernando Alonso, bicampeón del mundo

El capricho de la historia ha querido que el mismo escenario donde Alonso se coronó en la cima del automovilismo sea también el de su consagración como leyenda de la Fórmula 1 al ganar dos títulos mundiales. En la última recta del GP de Brasil, como ya ocurriera en 2005, aparecía el trueno azul de Fernando Alonso. Esta vez entraba segundo pero Schumacher ya le había dado el título al no vencer la carrera.
Detrás del segundo puesto del GP de Brasil que le daba el campeonato del mundo hay un gran trabajo de equipo y una temporada llena de momentos agridulces. Al principio bien. Los Renault estaban a tope y lograron tres victorias consecutivas Bahrein, Malasia, esta de Fisichella, y Australia). Después, en el ecuador del campeonato Alonso dejaba clara su calidad con cuatro triunfos consecutivos (España, Mónaco, Gran Bretaña y Canadá).
Pero en la recta final del Mundial, Schumacher comenzaba a remontar. Las polémicas decisiones de la FIA, que penalizaba a Alonso en Monza, y los el 'lío de la tuerca', que le dejaba fuera de carrera en Hungría, ponían nervioso al campeón y daban alas al 'káiser'. El alemán no paraba de ganar carreras (Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y China) y empataba en la clasificación con Alonso antes de Japón.
Los dos últimos Grandes Premios del campeonato hacían presagiar una lucha a muerte de la que Schumacher, por experiencia y calidad, saldría victorioso. El de Ferrari lo tenía todo para ganar. La FIA parecía de su lado al igual que todos los que rodean a la Fórmula 1. El heptacampeón se retiraba este año y sería firmar con letras de oro su último mundial si lo ganaba.
Alonso estaba agazapado. Sólo su equipo y la fiel afición española estaban de su lado y confiaban en sus posibilidades.
Comenzaba el GP de Japón. Alonso salía desde una más que discreta decimosexta posición que ahondaba aún más en la moral de los que estaban con él. El circo de la Fórmula 1 estaba de fiesta porque el ídolo Schumacher lo tenía todo para ganar.
Pero una rotura de motor dejaba fuera de combate al alemán que veía como Alonso, que tras una espectacular remontada estaba justo detrás del Ferrari, lo adelantaba mientras su monoplaza se iba al pasto. En esa salida de pista se le escapaba el octavo mundial.
Además el español ganaba la prueba y se quedaba a un solo punto de la victoria matemática en el mundial.
Schumacher tenía que ganar en Brasil y que Alonso no entrase entre los ocho primeros, empresa difícil. Tan difícil que todos los pilotos felicitaban a Alonso antes de disputarse la carrera de Interlagos.
En Brasil pasó lo que tenía que pasar.Schumacher salía décimo en parrilla y Alonso cuarto. El español supo conservar su posición y el alemán fue a por todas. El káiser pinchaba y se metía al box. Después, en una remontada memorable con una tesis de pilotaje, se alzó hasta la cuarta plaza. Alonso, sin riesgos, se subía al segundo puesto del cajón lo que le daba el bicampeonato mundial con sólo 25 años.