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Gerard Depardieu habla de Putin, su alcoholismo y su pasado como gigoló y ladrón de tumbas

Gerard Depardieu ejerció la prostitución, apalizó a algunos clientes y se dedicó a robar a los muertos, según ha revelado en su nueva autobiografía That's the Way it Was. Un libro en el que también se tocan sus polémicas más recientes: Su alcoholismo, sus fobias y su relación con Putin y Rusia.
El actor cuenta a Lionel Duroy, escritor del libro, como empezó en el mundo de la prostitución en Chateauroux, su ciudad natal, cuando tan solo era un adolescente. Más tarde haría lo mismo en París: "Siempre supe que era del agrado de los homosexuales".
Pero las sorpresas no terminan aquí. Depardieu no solo tenía sexo, sino que comenzó a robar a sus clientes cuando alcanzó los 20 años: "El ladrón y matón estaba muy vivo en mí, y llegué a pegar a varios clientes, robándoles todo su dinero".
Esta delincuencia le llevó a pasar un tiempo en la cárcel, por robos pequeños, y no tan pequeños: El actor ayudó a un hombre a desenterrar muertos para robarles las joyas que guardaban en las tumbas.
ALCOHOL PARA CONTROLAR LAS FOBIAS
Depardieu sabe que su alcoholismo es un tema muy polémico, tras sus declaraciones en las que afirmaba poder beber hasta catorce botellas de vino al día, y ha querido explicar la razón en esta biografía.
"Lo hago para ahuyentar mis fobias, no porque sea un alcohólico". El actor no soporta los sonidos internos de su cuerpo como "el latir del corazón, los fluidos de mi interior, el crujido de los huesos", y bebe para tener a su cerebro ocupado con otra cosa: "En ocasiones, esto me impide dormir si no estoy borracho".
Con respecto a Rusia, Depardieu no se explaya mucho, pero reconoce que cuando marchó a este país le gritó al presidente de Francia, Francois Hollande, un contundente: "¿Estás contento ahora?", cansado de que su país fuese un "caos total".
En cambio, del presidente de su nueva nación, Vladímir Putin, no opina lo mismo, con quien afirma tener mucho en común: "Le gusta mi lado hooligan, ese que me ha causado estar medio muerto por la borrachera, tirado en una acera. Ambos pudimos haber sido unos matones terribles".