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Hermoso de Mendoza intentó tirarse entre los pitones para salvar a su caballo

El riesgo en esta fiesta es máximo. De todos y para todos. Del hombre y del toro. Y en tardes de rejones como la de hoy, del caballo. Si se dice, caballos toreros, es por algo. No es un nombre gratuito. Su valor, su entereza para dominar, para arriesgar, para crear y para fusionar su figura con la del hombre y formar un todo único, cargado de expresión. Y para sufrir. El caballo torero es valiente y exclusivo por naturaleza.
 Y en la plaza de Madrid, un caballo torero, lusitano, de tres años, . Horroroso. De nombre, ‘Patanegra’. Citó de frente para clavar con la máxima pureza un rejón de castigo al quinto. En el embroque, el toro soltó una cornada que de lleno le cogió los pechos. Con saña. Perdió pié el caballo. En el suelo el toro hizo por él. No hubo manera de evitar lo inevitable. Angustiosa la situación. La cornada impresionó a Las Ventas. ha sufrido un percance tan dramático como trágico
Sucedió en el quinto, segundo del lote de Pablo Hermoso de Mendoza. Las lágrimas del navarro son significativo reflejo de lo que representó el percance para él. Lágrimas de amor a su más fiel compañero, el caballo. Un caballo torero. Requien por un caballo valiente.