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Investigadores españoles y británicos crean una estrategia para mejorar los tejidos humanos elaborados artificialmente

Investigadores de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y la Universidad de Oxford (Reino Unido) han creado una estrategia para mejorar los tejidos humanos elaborados artificialmente. Se trata de la conocida como ingeniería de tejidos, la cual utiliza células del paciente y nanoandamios donde se desarrolla el nuevo tejido artificial.
De hecho, uno de los "mayores desafíos" para los científicos es el transporte eficiente de oxígeno y alimento, necesario para el correcto funcionamiento de las células, a través del 'andamio'. En este sentido, el grupo de investigación, cuyo trabajo ha sido publicado en la revista 'Journal of Materials Chemistry' y elegido por los editores de la revista como uno de los más relevantes de 2015, ha utilizado un biopolímero natural llamado chitosán para elaborar los 'andamios'.
"Los 'andamios' se colocan donde haya que reemplazar el tejido dañado. Por ejemplo, si el paciente pierde un trozo de hueso, se rellena el hueco dejado por ese fragmento con un andamio que imita las propiedades del hueso. En esos andamios las células crecen de manera natural, a veces ayudadas por factores de crecimiento. Pero hay varias trabas, pues son muchas las células presentes en nuestros tejidos: tenemos más células en nuestro cuerpo que estrellas hay en nuestra galaxia: por cada gramo de tejido, aproximadamente 1.000 millones de células", ha explicado el autor del trabajo e investigador de la UPV/EHU, Eneko Axpe.
MEJORA EL TRANSPORTE DE OXÍGENO Y NUTRIENTES
Asimismo, prosigue, otra de las dificultades "más importantes" que se le presenta a la ingeniería de tejidos es que todas ellas necesitan respirar y alimentarse ya que, de no ser así, las células se mueren y el nuevo tejido no es formado.
En este sentido, la principal novedad del estudio es que propone una nueva estrategia para mejorar el transporte de oxígeno y nutrientes a través del 'andamio', gracias a la modificación del volumen libre, es decir, de los pequeños espacios vacíos que se encuentran entre las moléculas.
"Para que se entienda: cuando viajas en un tren y hay poca gente dentro, entras y te mueves con facilidad. En cambio, a hora punta y con el vagón lleno, es difícil entrar y moverse fácilmente. A nivel molecular, sucede lo mismo. Cuanto mayor sea el volumen libre, mejor movilidad van a tener las moléculas, por ejemplo, el oxígeno y el azúcar. Nuestra estrategia es clara: si aumentamos el volumen libre del material (el biopolímero de chitosán), aumentaremos su difusividad y esto hará que las células reciban el oxígeno y los nutrientes necesarios. Para modificar el tamaño de volumen libre en el 'andamio', hemos añadido diferentes nanotubos de carbono a la matriz de chitosán, logrando alterar el volumen libre a nuestro antojo", ha explicado el científico.