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Japón, en busca de una victoria lejos de su país para soñar

Japón pasa por ser la gran dominadora del fútbol asiático en los últimos años después de conquistar tres de las cinco últimas ediciones de la Copa de Asia y tiene grandes esperanzas puestas en un Mundial de Sudáfrica que significará su cuarta comparecencia consecutiva en la palestra intercontinental.
La primera tarea en la agenda de los 'samurais' será la de mejorar su deslucida actuación en Alemania 2006, donde naufragaron en la primera fase tras caer por 3-1 ante Australia, empatar (0-0) contra Croacia y sucumbir sonoramente (4-1) ante Brasil. Antes, Japón estuvo presente en Francia 1998, donde perdieron los tres partidos de su grupo, y en Corea y Japón 2002, donde superaron por primera vez la fase de grupos, cayendo posteriormente en los octavos de final.
Y es que el combinado nipón nunca ha ganado un partido mundialista fuera de su país. Para llegar a Sudáfrica, Japón, ya sin el emblemático Hidetoshi Nakata, ganó cuatro partidos, empató tres y sólo perdió uno de sus ocho encuentros clasificatorios de su grupo.
Una derrota por 2-1 en Australia y un frustrante 0-0 en casa contra el mismo rival fueron los peores momentos de esta última etapa, si bien los pupilos del seleccionador Takeshi Okada terminaron muy por encima de Bahrein, Qatar y Uzbekistán y sólo por detrás de Australia. Esta segunda posición permitió a los nipones sellar su billete para la primera cita mundial en suelo africano.
Allí pretenden lograr el éxito de 2002, aunque no lo tendrá fácil ya que, a priori, sus rivales parecen ser más fuertes, sobre todo Holanda. Por lo tanto, su objetivo será luchar ante Camerún y Dinamarca para poder acceder a las eliminatorias.
Honda, talento y físico
Débiles en defensa y sin un delantero centro de gran peligro, el centro del campo es donde radica la mayor fortaleza de los 'samurais'. En esa posición, y encargado de las labores más defensivas, juega Yasuhito Endo (Gamba Osaka), que ha sido designado como el mejor jugador asiático de 2009, ganando la partida a su compatriota Kengo Nakamura (Kawasaki Frontale), otro titular indiscutible en el centro del campo japonés. T
ambién partiendo desde la zona ancha, aunque en posiciones más ofensivas, juega un conocido de la Liga española, Shunsuke Nakamura, que este verano cambió sin demasiado éxito el Celtic de Glasgow por el Espanyol, de donde se marchó para retornar a Yokohama Marinos.
Pero sin duda, su mejor futbolista puede ser el joven centrocampista Keisuke Honda, que dio muestras de su potencial en Liga de Campeones militando en el CSKA de Moscú y que fue uno de los verdugos del Sevilla en los octavos de final del torneo. Honda, que en Sudáfrica cumplirá 24 años, además de su calidad y su potente disparo, aporta el músculo necesario para incomodar la creación del rival, fortaleza que se ha curtido en la fría Liga rusa, a la que llegó del modesto Venlo holandés.
Su único problema es que su afán por el gol le ha creado fama de individualista en un equipo y un país marcado por su carácter disciplinado para todo aquello que afronta.
Experimentado Okada
En el banquillo, el mandamás Takeshi Okada está ampliamente considerado como uno de los más finos estrategas japoneses en activo. Fue él quien estuvo al timón durante la primera aparición de los 'samurais' en un Mundial, en Francia 1998, tras sortear con éxito una complicada eliminatoria de repesca contra Irán.
Posteriormente, pasó al fútbol de clubes, como entrenador del Consadole Sapporo y del Yokohama Marinos. Durante su etapa en Sapporo, el ex defensa internacional de 53 años logró ascender al club de la Segunda a la Primera División, mientras que al frente del Marinos conquistó dos títulos de liga consecutivos en 2003 y 2004.
Tras renunciar a su cargo en Yokohama en 2006, tomó las riendas de la escuadra nacional por segunda vez en su carrera en 2007, a raíz del derrame cerebral que sufrió su antecesor en el cargo, Ivica Osim.
Sin embargo, uno de los logros de Okada, muy criticado por su federación tras perder 3-1 ante Corea del Sur, fue que convirtió a su selección en la primera de las 31 naciones en conseguir el billete para Sudáfrica, algo que se celebró como un triunfo mundial en las calles de Japón.