Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Juan Diego da vida a Ricardo III

El Teatro Español de Madrid acoge desde el próximo 6 de noviembre hasta el día 28 de ese mes 'Sueños y visiones del rey Ricardo III', la versión escénica de Carlos Martín, que dirige este texto basado en la dramaturgia de José Sanchís Sinisterra, y en la que se muestra la ambición del poder y la tentación de la corrupción. El actor Juan Diego protagoniza esta obra junto a Terele Pávez, Asunción Balaguer, Ana Torrent o Carlos Álvarez-Novoa, entre muchos otros.
El montaje narra la historia de la monarquí inglesa desde 1471 (muerte de Enriqeu IV) hasta 1485 (muerte de Ricardo III). El protagonista aquí es concebido como un asesino, vil, ambicioso y corrupto. Sin embargo, la producción altera la estructura de la obra original y coloca como nuevo centro dramatúrgico la escena tercera del quinto acto. y recorre toda su fantasmagoría a lo largo de la noche.
Durante la rueda de prensa que se ha celebrado este viernes en el Teatro Español, el director de la obra ha explicado que la pieza representa un "triptico en tres planos". Por un lado, un Ricardo III "poliédrico", lleno de "matices, de bajas y de subidas emocionales", que se siente "menospreciado por su madre".
Por otro lado, un segundo plano en el que se muestra la Corte, "dividida por batallas fraticidas", donde se encuentra un "frente potente de mujeres" en el que saltan las "chispas emocionales", y finalmente un tercer plano en el que se muestra "la guerra".
DÉBIL, DELIRANTE Y TIRANO
En esta versión se ha buscado una mayor síntesis con el objetivo de lograr antes la esencia de la tragedia, tal y como ha trasladado el director, motivo por el que se adelanta la escena de los espectros, que en la obra original está casi al final.
"No queríamos dramatizarla, pero sí colocarlo en el pálpito donde en el personaje se pueden reconocer estas emociones con más faciliad", ha dicho.
En cuanto a la puesta en escena, para poder diferencias las diferentes dimensiones a nivel visual, se recurre a tules, transparencias y proyecciones que permiten contar y diferenciar lo soñado y lo real, el pasado y el presente.
Respecto al personaje, tal y como ha explicado Carlos Martín, también se coloca en varios planos: en su tienda de campaña, desde donde reflexiona sobre los momentos vividos; o desde la "debilidad", para llegar finalmente a una fase "delirante", y una tercera que es en la que aparece el "tirano".
Por su parte, el actor Juan Diego ha hecho énfasis en la vigencia de la obra y ha señalado que la "crueldad" es vista hoy en día como un "acto heroico" que hoy se mira "sin pudor". En este sentido, se ha referido al poder, "lo más negativo que se ha consolidado en el mundo. "No se puede nunca soportar porque quiere más, se tiñe de sangre y quien ejerce el poder deja de ser humano. Ricardo III acecha", ha indicado.
Por su parte, el actor Álvarez-Novoa ha señalado que esta obra tendrá un efecto de catarsis en "cualquier espectador", puesto que aborda la "ambición de poder" y pone un "granito de arena para entre todos cambiar el país, que no se merece ser como es hoy".