Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Juárez, ciudad canalla

Es prostituta desde la adolescencia pero ahora confiesa que cuando las cosas se pusieron feas en Ciudad Juárez dejó de irse con cualquiera: "bailo para el cliente que sea, necesito dinero para mis hijos, pero no me voy con el primero que llega. Es demasiado peligroso. No sabes si quien te lleva es un ejecutador o un pendejo al que van a ejecutar". Es su regla de supervivencia y la cumple siempre porque la situación es tan límite que a la mínima se está en peligro de muerte "tengas que ver o no", puntualiza. Además, cuenta que es casi más peligroso ir con algún sicario joven o con un pequeño vendedor de droga que con un narco de peso porque los más inexpertos son los que más posibilidades de ser asesinados en un ajuste de cuentas. 
Trabaja en un local de strip-tease regentado por un narco de poca monta de la zona fronteriza de Juárez, a pocos metros de uno de los puentes que lindan con el ansiado norte y las barras y estrellas de El Paso en Estados Unidos. "Aquí mismito, donde usted está mataron a uno la semana pasada y hace un mes hubo otro, uno jovencito, casi niño", cuatro muertes en ese local en apenas cinco meses son el saldo medio de los garitos de Ciudad Juárez que aún permanecen abiertos. La mayoría han cerrado por la inseguridad creciente o por la incapacidad de sus dueños de pagar los sobornos que exigen los cárteles de la droga por permitirles trabajar.
El problema, cuenta Lalas, es que "todo el mundo ha tenido algo que ver con el negocio del narco. La gente se ha beneficiado a todos los niveles y ahora estamos pagando". Este joven activista juarense, muy crítico con la presencia del ejército en la ciudad, asegura que de algún modo la consecuencia de esa bonanza económica extrema del pasado es la ola de violencia descontrolada.
En la ciudad más violenta del mundo, apenas un millón y medio de almas, reina de noche una extraña calma. Sólo la cadencia rítmica de los grupos de música norteños que peregrinan de bar en bar buscando trabajo rompe la tensión silenciosa de Ciudad Juárez. De mala gana acceden por veinte pesitos a entonar el narcocorrido de moda; hablar expresamente de los narcos delante de una cámara no es plato de gusto para casi nadie: "hay miedo señora, 300 muertos sólo en este 2010 la convierten en la ciudad más violenta dices algo equivocado y te matan" dice uno de los músicos.
Los experimentados habitantes de esta urbe, como Isabela la lumi sabia, sobreviven entre tiroteos y ajustes de cuentas sin alterar el porte y hasta los niños pequeños distinguen sin problema ráfagas y disparos: "Estaba haciendo las tareas de la escuela y escuché una ráfaga por eso salí a ver que pasaba, mi madre está ahí atrás", la que relata no pasa de los diez años pero ya ha visto al menos cinco o seis muertos. La colonia en la que vive no es de las más conflictivas pero en los últimos meses ha habido varias ejecuciones: "ya es normal ver los muertitos y si he terminado la tarea mi mamá me deja venir a ver", añade la pequeña.
Quieres denunciar una situación o enviarnos alguna sugerencia? Contacta con nuestro equipo de Reporteros en los teléfonos 91/395 93 08 - 91/395 95 41 o mándanos un email a reporteros@informativost5.com. Gracias por tu colaboración.