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La National Gallery indaga en la influencia de Delacroix

La National Gallery de Londres acogerá entre el 17 de febrero y el 22 de mayo la exposición 'Delacroix y el auge del arte moderno', en la que indagará en la influencia del artista francés a través de alrededor de 60 obras.
Se trata de la primera presentación desde hace más de 50 años del arte en Gran Bretaña de Delacroix, el pintor francés más famoso y polémico de la primera mitad del siglo XIX y uno de los primeros maestros modernos, que cautivó a otros artistas coetáneos como Courbet o Chassériau, e incluso al poeta y crítico de arte Charles Baudelaire.
Las obras que se podrán ver en esta exposición proceden de alrededor de 30 colecciones públicas y privadas de todo el mundo, entre ellas las del Musée du Louvre, Musée d'Orsay y el Petit Palais (París); el J. Paul Getty Museum (Los Ángeles); el Metropolitan Museum of Art (Nueva York); la National Gallery of Art (Washington) y el Van Gogh Museum (Ámsterdam).
Más de la tercera parte de la exposición estará compuesta por cuadros del propio, entre los que descatan 'Autorretrato' (1837, Musée du Louvre, París); 'Los convulsionarios de Tánger' (1838, Minneapolis Institute of Art); 'La muerte de Sardanápalo' (1846, Philadelphia Museum of Art); 'Mujeres turcas en el baño' (1854, Wadsworth Atheneum Museum of Art, Hartford, Connecticut) y 'La violenta Caza de leones' (1861, Art Institute of Chicago).
Estas obras se complementarán con otras realizadas por artistas de generaciones posteriores influidos por las creaciones de Delacroix, entre ellos Bazille, con 'El aseo'; Van Gogh, con 'La Piedad' y 'Olivos con cielo amarillo y sol'; Cézanne, con 'La batalla del amor' y 'La apoteosis de Delacroix'; Matisse con Estudio para 'Lujo, calma y voluptuosidad'; o Kandinsky con 'Estudio para 'Improvisación V'.
Delacroix influyó en las generaciones posteriores por haber liberado el color y la técnica de las normas y prácticas tradicionales, por la energía y expresividad de sus pinceladas, por el estudio del efecto óptico del color, por sus composiciones y por su temática exótica.
El artista francés causó un gran revuelo en el circuito artístico con su debut en el Salón de París en 1822: 'Dante y Virgilio bajan a los infiernos', también conocida como 'La barca de Dante' (Musée du Louvre, París).
Más tarde, Manet copió este cuadro y su versión puede verse en la muestra, al igual que la copia que hizo Renoir del lienzo de Delacroix 'Boda judía en Marruecos' (Worcester Art Museum, Massachusetts), a los que se suma un gran número de artistas noveles que comenzaron su educación emulando al pintor romántico.
El director de la pinacoteca, Gabriele Finaldi, ha señalado que "Delacroix es uno de los pintores que definen el siglo XIX: pionero, apasionado, totalmente comprometido con su arte e inmensamente influyente". "En esta exposición se analiza su obra, así como la repercusión que tuvo en pintores tan diversos como Van Gogh y Kandinsky", ha explicado.
Por su parte, Christopher Riopelle, conservador de la colección de pintura posterior a 1800 de la National Gallery londinense, ha indicado que "demostrar que Delacroix fue un precursor entre sus contemporáneos y un estímulo para la creatividad de numerosos artistas durante 50 años tras su muerte (hasta la época de Matisse y Kandinsky) consolida el papel central que desempeñó en el desarrollo del arte moderno".