Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Oro comestible para triunfar como anfitrión

Complemento símbolo de poder y lujo, el oro es además un perfecto condimento en la cocina. Las láminas de oro de 24 quilates, en frascos de 50 euros, pueden llenar de glamour cualquier mesa. Sin olor ni sabor, el oro comestible da un toque original a gazpachos, champán o hasta a un plato de pasta italiana.
"Puede parecer caro, pero han venido muchas amas de casa para echarlo en un gazpacho, en una merienda o en una cena importante", dice uno de sus vendedores. Miguel Gómez y Molina, dueño de una de las joyerías que comercializan el oro comestible, asegura que "es un lujo asequible y se nos ha agotado tanto por la compra de clientes extranjeros como españoles".
Un frasco de láminas de oro de 24 quilates cuesta 50 euros. IM