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Padres y detectives: todo por un colegio

Son padres desesperados porque no han logrado la plaza escolar que querían para sus hijos. La mayoría solicitaron el acceso a un centro concertado y se han quedado fuera, están en pie de guerra por dos razones: porque no hay plazas suficientes y también porque algunos de los padres de los niños que sí han entrado lo han conseguido suministrando datos falsos.
El año pasado la Junta de Andalucía introdujo un nuevo criterio que puntuaba en el proceso de escolarización, ser hijo de divorciado o de separado. Con el nuevo criterio ha llegado también el nuevo fraude.
Los propios padres de los niños no admitidos son los que, a menudo, se convierten en detectives para investigar a los estafadores. Tatiana y Ana salen por la mañana, lista en mano, a comprobar domicilios, buzones, divorcios o declaraciones de la renta. Se sienten estafadas doblemente por la administración, que no les ofrece los colegios que quieren para sus hijos, y por los padres, que no dudan en falsear datos para conseguir entrar.
El año pasado hubo setecientas denuncias por fraude en el proceso de escolarización y un mes antes de que se iniciase el proceso, los divorcios en los juzgados de familia sevillanos aumentaron en un 50%. Este año se prevé que haya menos porque la gente sabe que se necesita una sentencia firme de divorcio y que no basta con haber interpuesto la demanda. Mientras los padres siguen luchando, investigando, persiguiendo a quienes no dudan en delinquir por la educación de sus hijos.