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Poniatowska, la escritora de los "ilusos y los destartalados"

Vestida con un llamativo vestido tejido a base de unos vibrantes colores rojo y amarillo que unas mujeres indígenas de Oaxaca (México) le regalaron a Elena Poniatowska como amuleto para todos sus premios, la escritora y periodista ha llegado este miércoles al Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) "nerviosisísima" y con una gran emoción que no ocultaba tras su sonrisa.
Acompañada de sus nietos --no todos, ya que dos sacaron "malas calificaciones"--, la Premio Cervantes 2013 ha recibido de manos del Rey la medalla y la escultura del galardón, un gesto especial, ya que Juan Carlos y la Reina Sofía no entregaban este premio desde el año 2011.
"Ningún acontecimiento" en su vida profesional ha sido tan importante como este premio que un jurado otorga a una "Sancho panza femenina" que "no es Teresa Panza ni Dulcinea del Toboso", ni tampoco "la princesa Micomicona que tanto le gustaba a Carlos Fuentes", ha manifestado durante el emotivo discurso que ha pronunciado.
En él, Poniatowska ha reivindicado a las únicas tres autoras que han sido honradas con este reconocimiento (María Zambrano, Dulce María Loynaz y Ana María Matute), así como a las mujeres mexicanas que sufren la violencia machista. "Todavía hoy se mercan las tripas femeninas", ha señalado.
En sus palabras, también ha habido espacio para los verdaderos "molinos" de su narrativa: "Los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico o su pala, duermen en la buena ventura y confían en una cronista impulsiva que retiene lo que le cuentan".
"Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan a lado de esta reportera que busca, como lo pedía María Zambrano, ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas", ha manifestado.
Con este reconocimiento, Poniatowska se suma así a una larga lista de escritores que han recibido este honor, que en los últimos años han recibido José Manuel Caballero Bonald (2012), Nicanor Parra (2011), Ana María Matute (2010), José Emilio Pacheco (2009) y Juan Marsé (2008).
COMPROMISO CON EL SER HUMANO
Durante su intervención, el Rey ha subrayado que la "Humanidad" es el centro de gravedad de la obra de Poniatowska. "La necesidad de dar voz a los desfavorecidos, de poner en evidencia las contradicciones del progreso, de denunciar la discriminación social y toda clase de injusticias, conforma el espíritu de su producción literaria", ha destacado.
En referencia a la "igualdad" que la escritora "ha defendido" como "requisito esencial del desarrollo social y humano", "la educación como derecho universal" y la "trascendental relevancia de la mujer en las nuevas realidades sociales", Juan Carlos ha destacado que precisamente la mujer es uno de los ejes de su obra.
"Su instinto le lleva a relatar la vida de grandes mujeres que han hecho uso de su genio para reclamar y conquistar un mejor espacio. Elena Poniatowska hace que las mujeres se eleven con voz propia y encuentren espacios que por justicia les corresponden", añade.
WERT: "NARRADORA SINGULAR"
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha destacado la figura de "narradora singular" de Elena Poniatowska, de quien ha subrayado su "capacidad para traspasar las fronteras convencionales de los géneros".
"Testigo relatos y partícipe, en su escritura late siempre un impulso de fidelidad hacia sí misma en primer lugar y hacia el México que eligió como territorio de su combate por la justicia en segundo lugar", ha manifestado el ministro.
No obstante, para Wert su "aportación más valiosa de la proteica obra de al autora" es "su rescate de la palabra del pueblo, esa oralidad nada impostada que surge poderosa" de obras de "un inmenso valor testimonial" como 'Hasta no verte, Jesús mío'.