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Raptaron a los niños para "hacer el bien"

Los diez baptistas estadounidenses detenidos tratando de sacar a 33 niños de Haití sólo estaban tratando de 'hacer el bien', según los responsables de su iglesia. Sólo estábamos tratando de hacer lo correcto", señala una portavoz del grupo, Laura Silsby, en la sede de la policía judicial donde ella y otras nueve personas fueron trasladadas tras ser arrestados en la frontera de la República Dominicana, informa The New York TImes.
Silsby, de 40 años, admitió que no habían obtenido los documentos necesarios para los niños, cuyos nombres fueron escritos con tinta rosa en sus camisetas. Los miembros de la iglesia baptista de Idaho dicen que "sólo trataban de rescatar niños abandonados y traumatizados".
El comunicado del grupo baptista señala que planeaban pasar sólo unas horas en la capital devastada, identificar rápidamente a los niños sin familia y trasladarlos a un hotel de República Dominicana sin molestarse en obtener el permiso del gobierno haitiano.
Su situación se ha visto complicada este lunes con la denuncia formulada por la madre de uno de los menores. La mujer, que responde al nombre de Madeleine, apareció en la Dirección Central de la Policía Judicial (sede provisional del Gobierno) y declaró a los periodistas que confió a su hijo a los estadounidenses, porque ellos le dijeron que podían ayudarla.
Según la mujer, ella pensó que los estadounidenses, que se presentaron como miembros de un grupo cristiano, iban a devolverle a su hijo al poco tiempo, pero desaparecieron con él.
Plan temerario
Al margen de sus intenciones, otras organizaciones volcadas en niños califican el plan de temerario. "El instinto de rescatar a los niños es un impulso natural pero no es la solución para los miles de niños vulnerables en Haití después del seísmo", señala Deb Barry, experto en protección de Save The Children, que está pidiendo una moratoria en las adopciones. "La posibilidad de que un niño sea recogido y considerado erróneamente huérfano en el caos que siguió a la catástrofe es increíblemente alto".
Los niños, entre 2 y 12 años, han sido llevados a un orfanato dirigido por la ONG austríaca SOS Children's Villages, cuyo portavoz, George Willeit, indica que "llegaron muy hambrientos, muy sedientos".
Un niño de entre 2 y 3 meses llegó deshidratado y ha tenido que ser hospitalizado. Además, Willeit señaló que "una niña de unos 8 años estaba llorando y diciendo 'no soy huérfana. Tengo padres' . Pensaba que la iban a llevar a un campamento de verano o a una escuela extranjera o algo así".
El orfanato está trabajando para reunir a los niños con sus familias, junto al gobierno haitiano, Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja.
Willeit ha señalado que una de las mujeres del grupo pasó un tiempo en Puerto Príncipe antes del terremoto tratando de ganarse la confianza de la gente de un barrio, del que son los niños.
En Idaho, el reverendo Clint Henry ha negado que la Iglesia Baptista de Central Valley tenga algo que ver con el tráfico de niños. Ha pedido a su congregación que rece a Dios para "ayudarles a resistir las acusaciones de Satan y las mentiras que él quiere que se crean y los temores que quiere dejar en sus corazones".
Padres haitianos, deseperados
El primer ministro haitiano, Max Bellerive, indicó que estaba indignado con el "tráfico ilegal de niños". Pero, según , la dura realidad es que en un país desesperado y pobre hay padres que abiertamente piden a los extranjeros que se lleven a sus hijos para que puedan tener una vida mejor. The New York Times
Es un sentimiento expresado por uno de cada 20 padres haitianos entrevistados en un campamento, informa AP. "algunos padres que conozco han dado sus hijos a extranjeros", señala Adonis Helman, de 44 años. "He estado pensando cómo elegir a cuál dar, probablemente al más joven".
El sobrepasado gobierno haitiano ha parado todas las adopciones a menos que estuvieran en marcha antes del seísmo en medio de los temores de que los niños huérfanos o perdidos sean más vulnerables a ser raptados o vendidos.