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Robin Williams, el hombre que no quería crecer

Un pinchadiscos subversivo, un apasionado profesor de literatura, un padre travestido de niñera o el eterno Peter Pan. Antes de su trágica e inesperada muerte Robin Williams nos dejó un gran legado cinematográfico plagado de personajes inolvidables.
Sin duda alguna su primer gran trabajo lo firmó interpretando al ruidoso locutor Adrian Cronauer, el ídolo de la tropa y el dolor de cabeza de los mandos en Good morning, Vietnam (1987).
A partir de ahí su primera nominación al Oscar, el estrellato total y un rosario de títulos, algunos inolvidables como El club de los poetas muertos (1989), Despertares (1990), El rey pescador (1991), Hook (1991) o Señora Doubtfire (1993), Jumanji (1995) o Una jaula de grillos (1996).
A finales de los noventa Williams ya era un rostro imprescindible en la cartelera pero tras tres nominaciones sin premio todavía le quedaba pendiente entrar en el Olimpo de Hollywood. Lo consiguió en 1997 con El indomable Will Hunting, donde ejercía de atípico consejero de un joven superdotado (Matt Damon) que no sabía hacia dónde dirigir sus pasos.
SUS TAQUILLAZOS
Y tras Oscar, siguió acumulando éxitos. De hecho, su gran taquillazo no llegó hasta 2006 con Noche en el museo, la saga que protagoniza Ben Stiller y cuya tercera entrega llegará a los cines estas navidades de nuevo con Williams encarnando al presidente Roosevelt. La primera película de la saga amasó en taquilla 574 millones de dólares y la segunda más de 413 millones.
Sus otros grandes taquillazos han sido Aladdin, la cinta de Disney donde puso voz al inolvidable genio y que recaudó más de 500 millones de dólares, Señora Doubtfire, que recaudó más de 440 millones de dólares y Happy Feet, otra cinta de animación donde puso voz y que amasó 384 millones en los cines de todo el mundo.