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La Selección brinda la Copa en Colón

Arropado por todos sus compañeros y del entrenador, Luis Aragonés, el que ha sido nombrado mejor portero del campeonato, recibió el mayor homenaje de la tarde cuando levantó la copa que España no conseguía desde el año 1964.
Antes, los protagonistas del mayor éxito cosechado en los últimos tiempos por el fútbol español aparecieron en un autobús descapotable dando saltos entre los vítores de los aficionados que arroparon con calor a sus ídolos. Muchos llevaban desde las 17:00 horas aguantando el bochorno para conseguir ver a los héroes de Viena más de cerca.
La Plaza de Colón se tiñó de rojo para disfrutar de la fiesta con los protagonistas. Los cánticos y abrazos entre los futbolistas fueron permanentes. La euforia no se desligó un sólo momento de los componentes del equipo nacional, que subrayaron la unión que han mantenido a lo largo de su estancia en Suiza y Austria.
El paso de la "Patrulla Aguila", compuesta por siete cazas decoraron el cielo de Madrid con la bandera de España al tiempo que los veintitrés jugadores, el cuerpo técnico y los directivos irrumpían en el escenario de Colón, donde más calor ofreció la fiesta.
El seleccionador estaba emocionado. Los miles de personas que abarrotaron el recinto corearon el nombre de Luis. Mantuvo el tipo y contuvo la emoción el técnico, que resaltó el esfuerzo y la unión de todos sus jugadores.
Pero el momento más celebrado de la noche corrió a cargo del también portero Pepe Reina, el gran animador de todos los festejos, de la celebración tras el encuentro y en las horas posteriores.
El meta del Liverpool dejó atrás el cansancio. Y con la voz quebrada por el esfuerzo, el paso de las horas y la escasez de descanso efectuó una particular presentación de cada uno de los componentes de la plantilla española. Con su particular apelativo. Daba el nombre y el resto respondía al unísono con una ovación y el apellido. El público estalló. Disfrutó. "El triunfo en la Eurocopa les ha trastocado un poco", dijo Luis entre bromas.
 Reina dio su particular espectáculo. Con desparpajo y sin rubor dio rienda suelta a la fiesta. Sus chistes mantuvieron la euforia en la fiesta y le consolidaron como un auténtico hombre espectáculo.
 El cantante Manolo Escobar tomó la iniciativa después con su popular "Que Viva España" y diversos jugadores hicieron suyo el micrófono para agradecer a la afición su presencia y su ánimo. Xavi Hernández terminó su alocución con un "Viva España".
 El cierre de la primera parte de los festejos lo pusieron diversas piezas de música de los 80 que invitaron al baile a todos presentes.