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La caída de Simoncelli convierte la carrera en un monólogo de Bautista

El piloto español de 250 cc. de Aprilia Alvaro Bautista celebra en el podio su victoria en el Gran Premio de Catalunya de motociclismo disputado hoy en el Circuito de Montmeló (Barcelona). EFEtelecinco.es
El español Álvaro Bautista consolidó su liderato en el Mundial al ganar el GP de Cataluña, que se convirtió en un monólogo del piloto del equipo Mapfre Aspar tras la prematura caída de Marco Simoncelli.
El italiano, vigente campeón de la categoría, se fue al suelo en la tercera vuelta al perder la adherencia de la rueda delantera de su Gilera, y dejó el camino libre a Bautista, que rápidamente superó a su compatriota Héctor Barberá y se puso al mando de la prueba.
El toledano marcó un ritmo infernal desde el inicio y, poco a poco, vuelta a vuelta, fue aumentado la diferencia con sus más inmediatos perseguidores, hasta alcanzar en solitario la línea de meta.
Su Aprilia sacó algo más de siete segundos a la Honda del japonés Hiroshi Aoyama quien, a mitad de carrera, se encontraba en terreno de nadie y que protagonizó una gran remontada que culminó en la última vuelta, cuando adelantó a Barberá por el interior, en la curva de La Caixa.
Hasta entonces, el valenciano había intentado seguir, sin éxito, la estela de Bautista. Sin Simoncelli en pista, Barberá se tuvo que fajar, durante muchas vueltas, con otro italiano, Mattia Pasini, otro incordio, otro piloto guerrero de esos que disfrutan con el cuerpo a cuerpo.
Ambos pugnaban por la segunda plaza, mientras Bautista se los miraba de lejos, pero cuando Barberá logró deshacerse por fin de Pasini, apareció Aoyama para aguarle la fiesta.
Lejos de los cuatro protagonistas de la carrera, entró el español Álex Debón, que consiguió una trabajada quinta posición tras venir de bastante atrás -por culpa de un mal arranque en el que no encontró el ritmo de carrera- y superar, en su afán por recuperar algunos puestos, a pilotos como el tailandés Wilairot o el suizo Luthi.
Debón también se aprovechó de la caída de Locatelli. El italiano emuló a su compatriota y compañero de equipo, Simoncelli, y arruinó el día a Gilera, que vio como sus dos pilotos se fueron por el suelo.
Doble victoria, por tanto, para Bautista, que sumó 50 puntos -los 25 que le corresponden como ganador y los 25 que no pudo sumar Simoncelli- y le sacó otros cinco a su más inmediato perseguidor, el japonés, Aoyama.