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Tener una vida social activa es compatible con el mantenimiento del peso después de una dieta, según un estudio de SEEDO

Tener una vida social activa es compatible con el mantenimiento del peso después de una dieta, según explica el documento 'Mantenimiento de la pérdida de peso en la vida real' elaborado por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO).
El documento ha sido presentado en Ciudad Real por una de sus autoras, la doctora Susana Monereo, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, y por el profesor Jesús Román, profesor de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, ha informado Cerveza y Salud en nota de prensa.
El exceso de peso es uno de los grandes problemas de salud de los españoles y en este caso, según datos de la Encuesta Nacional de Salud11, cerca de un 20% de los castellano-manchegos padece problemas de obesidad y más del 35% de sobrepeso. Las dietas, basadas en cambios en la alimentación y en el estilo de vida, consiguen que se disminuya entre un 5 y un 10% este exceso de peso. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, mantener ese peso perdido supone un esfuerzo aún mayor.
En el documento 'Mantenimiento de la pérdida de peso en la vida real' se explica cómo se puede realizar una alimentación completa y saludable sin dejar de lado "las costumbres propias de nuestra cultura como salir a comer, tomar el aperitivo o disfrutar de una caña". En este sentido, según explica la doctora Monereo, "el consumo moderado de bebidas fermentadas, como la cerveza, puede incluirse en la vida de las personas que deseen mantener la pérdida de peso después de una dieta".
PAUTAS
Tras la pérdida de peso muchos pacientes vuelven a su antiguo estilo de vida, lo que conlleva una ganancia de peso, además de un desgaste en la motivación y la autoestima, según este estudio.
Solo alrededor de un 20% de las personas que han perdido hasta un 10% de su peso son capaces de mantenerlo, ya que el camino para vencer esta tendencia implica continuar con ciertas medidas de control de la alimentación. De hecho, "después de dos a cinco años de seguir este mantenimiento, la posibilidad de tener éxito aumenta de forma considerable", explica Susana Monereo.
Entre las pautas que podrían ayudar a vencer la tendencia a recuperar el peso se encuentran programar el menú semanal y la compra, dedicar tiempo a la preparación de los platos o realizar entre 4 y 5 comidas al día, todo ello sin dejar de lado las costumbres propias de nuestra cultura mediterránea.
También se recomienda la ingesta de agua como bebida universal de elección para conseguir una buena hidratación y calmar la sed. Limitar el tamaño de las raciones, primando la calidad frente a la calidad, seleccionando siempre alimentos naturales o de temporada y consumir todos los días alimentos crudos como frutas y hortalizas, son buenos ejemplos para mantener el peso perdido.
Por otro lado, es aconsejable respetar las horas de sueño (entre 7 y 8 horas diarias) y dedicar de 30 a 60 minutos al día a practicar actividad física de intensidad moderada para mejorar la masa muscular, la capacidad física y, por supuesto, ayudar a mantener el peso.
CERVEZA Y PÉRDIDA DE PESO
Según se explica en el documento, las personas que deseen mantener la pérdida de peso tras una dieta pueden incluir la cerveza en su alimentación, siempre que se haga de manera moderada.
En este aspecto, la OMS recomienda, de forma general, no superar el consumo de 30 gramos de alcohol al día en hombres y 20 gramos en mujeres. En el caso de encontrarse en periodo de mantenimiento de peso el consumo de bebidas con contenido alcohólico debería reducirse. En concreto, el consumo de cerveza no debería superar dos cañas al día para los hombres y una para las mujeres.
Esta bebida fermentada está compuesta por ingredientes naturales (92% agua), y tiene bajo contenido calórico: 90Kcal en 200 ml en el caso de la tradicional, y tan solo 34Kcal en la cerveza sin alcohol. De hecho, un estudio22 concluye que su consumo moderado no afecta al peso ni a la composición corporal, desmontando así el mito de la "barriga cervecera" y puede formar parte de una alimentación saludable dentro de la dieta mediterránea actual, por las propiedades que le confiere su baja graduación alcohólica y las materias primas con las que está elaborada.