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Tito Vilanova, dos años y medio de lucha

22 de noviembre de 2011. Ese día supimos por primera vez de la enfermedad de tito. El Barça viajaba a Milán sin él, que había sido operado de la glándula parótida. Seis días después recibía el alta médica y en poco más de una semana volvía al trabajo. Entre las innumerables muestras de apoyo, la de Pep Guardiola al recoger el premio al mejor entrenador del año. En diciembre de 2012, ya como entrenador del primer equipo, se anuncia su recaída, es intervenido por segunda vez, y en enero viaja a Nueva York para una revisión. Regresa al trabajo, pero tras cuatro días de pretemporada, abandona la dirección del equipo por una nueva recaída. El estadio entero lo homenajea antes del clásico y el presidente Rosell recoge en su nombre el premio al espíritu deportivo. Desde entonces, sólo un par de veces lo hemos visto en público antes del fatal desenlace.