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Triunfa Perera, a hombros tras cortar tres orejas

Garbo y majeza tuvieron las verónicas de recibo de Morante a su segundo. Después se estiraría en el centro del ruedo en otras tres, rematadas con una media de exquisito trazo. Con la muleta hizo concebir esperanzas en el comienzo de faena, pero el toro se apagó enseguida y fueron vanos todos los esfuerzos.
"El Cid" exprimió al máximo las pocas fuerzas de su primero en una faena basada únicamente en la diestra y en la que también estuvo muy desafortunado con la espada. Tampoco pudo "El Cid" lucirse con su segundo, toro bronco y mirón que más que embestir se defendía con peligro.
La quietud y el valor presidieron la faena de Perera al primero de su lote, en el que cuajó una labor muy entregada en series con la derecha de seis y siete muletazos muy templados, mandones y con ligazón. Bajó algo la faena por el izquierdo, aunque no descendió el entusiasmo en los tendidos.
En el ultimo de la tarde Perera volvió a hacer un derroche de valor con un toreo en el que el ajuste y el temple fueron de la mano en una faena de mucha intensidad que comenzó con tres espeluznantes cambiados por la espalda para proseguir con series sobre ambas manos, y terminar metido entre los pitones.
Se lidiaron cinco toros de José Luis Marca, aceptablemente presentados, descastados y sin fuerzas a excepción del buen tercero. El sexto fue un sobrero de Guadalest, sustituto a su vez de otro sobrero de la ganadería titular, que resultó manejable aunque se apagó pronto. José Antonio "Morante de la Puebla", silencio y ovación. Manuel Jesús "El Cid", silencio y silencio. Miguel Angel Perera, dos orejas y una oreja. La plaza tuvo casi tres cuartos de entrada en tarde agradable.