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Cómo nos afecta el alcohol al volante

¿Cuánto daríamos en un control de alcoholemia con un par de vinos? ¿Y si luego tomamos dos copas? ¿Cómo nos afectaría al volante? Hemos querido hacer un experimento real. Tres jóvenes se prestan a beber y conducir. Todo lo hacemos en circuitos cerrados, con conos para evitar daños. Según van bebiendo, las pruebas se complican y su habilidad también.
Llevamos a los tres voluntarios al circuito del Jarama. Pero las pruebas que vamos a hacer no son de velocidad, son pruebas de habilidad, de reflejos y de orientación al volante. No hay peligro.
Nada más empezar nos llevamos la primera sorpresa. Antes de beber, dos voluntarios dan en el alcoholímetro 0,0. Es lo normal porque no han tomado ni una gota de alcohol en las últimas horas.
Pero, una de las jóvenes salió la noche anterior, y bebió. Ha dormido y siete horas después hace la prueba. El aparato da 0,19 litros de alcohol en aire espirado.
No sería positivo por seis décimas. Los voluntarios empiezan bebiendo dos vinos, después comprobamos su tasa de alcohol, y a continuación hacen varias pruebas de habilidad al volante.
Luego, de nuevo al bar. Van incrementando su consumo con alcohol de alta graduación. Y poco a poco vemos como las tasas suben, y en algunos casos sus reflejos y coordinación van disminuyendo en las pruebas con el coche.
Según un estudio del RACE, partir de 0,17, tasa de alcohol en aire espirado, la sensación es de euforia. Empiezan a fallar los reflejos. A partir de 0,25 falla la coordinación y en tiempo de respuesta al volante.
A partir de 0,50 los reflejos son más lentos e incluso falla la vista. En el experimento también hemos comprobado que el mismo consumo de alcohol no afecta a todo el mundo igual, ni en las tasas de alcohol, ni en la forma de conducir.
Por ejemplo hay mucha diferencia entre la tasa de un chico y la de una chica que han bebido lo mismo. Y también varía entre alguien acostumbrado a beber y alguien que bebe con muy poca frecuencia.
Por último hemos querido comprobar una vieja creencia popular. Comer unos granos de café, ni mucho menos baja la tasa de alcohol.
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