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Y ahora, ¡Que pase el siguiente!

La selección española selló su pase para los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica tras ganar a Portugal (1-0) con un gol de David Villa, que culminó una jugada que refleja el estilo de juego de la 'Roja' en el que la posesión y el toque son las principales armas para acabar con cualquier rival. Nuestro próximo rival será Paraguay.
Los jugadores de Vicente Del Bosque salieron a demostrar el juego que les llevó a ser favoritos para el Mundial tocando y tocando y esperando a que los huecos en la defensa portuguesa salieran por sí mismos aprovechando el toque de Xavi, Iniesta y Alonso y también los desmarques de Villa y Torres.
Mientras tanto, los portugueses apenas podían mirar el movimiento del balón en los pies de los españoles, aunque salían con velocidad cuando se hacían con la posesión.
La posesión seguía siendo de España, al descanso era de un 60 por ciento para la 'Roja', pero faltaba el acierto en el pase final. Los de Queiroz se encerraban bien cerca de su área mientras España movía y movía una y otra vez el 'Jabulani', pero la conexión con Villa y Torres no funcionaba y el gol se hacía esperar.
Llorente revoluciona el juego
La fluidez en el juego de España se fue diluyendo tras el descanso y la continuidad en los pases se fue ralentizando, a la par que los movimientos en el desmarque de Torres desapareció. Del Bosque decidió sustituir al del Liverpool y dio entrada a Fernando Llorente, que en el primer balón que tocó, con un remate de cabeza estuvo a punto de abrir el marcador.
Sólo un minuto después Villa recibió el balón en la izquierda y con la típica jugada que está realizando en este Mundial, se marchó de su marcador y sacó un fuerte disparo que se marchó ligeramente desviado metiendo el miedo en el cuerpo a los portugueses.
El susto se convirtió en realidad siendo fieles al estilo que llevó a España a ganar la Eurocopa hace exactamente dos años. Los 'jugones' se pusieron a tocar cerca del área e Iniesta dio un pase interior a Xavi, que con un sutil toque dejó a Villa delante de Eduardo, que despejó el primer disparo del 'Guaje', pero que no pudo hacer nada con el segundo.
Y ahora a tocar y tocar...
Tras el gol, los españoles se quitaron un peso de encima y la alegría volvió al juego y el toque recobró la fluidez manteniendo la posesión que fue desesperando a los portugueses y a un Cristiano Ronaldo, que estuvo totalmente desaparecido en todo el partido y que apenas tocó el balón.
Queiroz echó toda la carne en el asador en busca de la remontada, o del gol del empate que les llevase a la prórroga, pero la entrada de Danny, Liedson y Pedro Mendes no cambió la situación y la impotencia de Portugal, que no paraba de correr detrás del balón, se fue convirtiendo en un cansancio que no mostraba capacidad de igualar el partido.
En los últimos minutos, España supo sufrir y defenderse del empuje de los portugueses, que se dejaron llevar hacia el ataque más por corazón que por cabeza y, a pesar de la tensión final, apenas pusieron en aprietos a Casillas, que estuvo bien acompañado por Piqué y Capdevila, que cerraron la ofensiva lusa.