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La biopsia de ganglio centinela reduce 4 veces el riesgo de linfedema en cáncer de mama

La biopsia del ganglio centinela (SLNB, por sus siglas en inglés) consigue disminuir cuatro veces la aparición del linfedema en el cáncer de mama, pasando del desarrollo de este trastorno en el 20 por ciento de los casos tras la extirpación de los ganglios de la axila al 5,6 por ciento gracias a esta técnica, según ha explicado el responsable de la Unidad de Mama del Hospital Beata María Ana y del Instituto de Técnicas Avanzadas contra el cáncer (iTAcC), el doctor José Luis Escat.
El ganglio centinela es el primer ganglio linfático al que las células tumorales se diseminan a través de la linfa desde el tumor primario, por lo que la biopsia de este ganglio permite identificar si presenta células cancerígenas o no. En el caso de que estén muy afectados se procederá a la disección axilar extensa, pero si no se detectan células tumorales o la afectación es microscópica, no será necesaria la eliminación de los ganglios linfáticos.
El linfedema es la hinchazón de una parte o de todo el brazo por la acumulación de linfa en el espacio intersticial cuando el sistema linfático no es capaz de transportar la linfa al torrente circulatorio. En el cáncer de mama suele producirse como consecuencia de la extirpación de los ganglios de la axila, al bloquearse los canales linfáticos impidiendo que la linfa del brazo y de la región pectoral llegue a su lugar de desagüe en las venas.
Normalmente, el linfedema aparece en los primeros dos años tras el diagnóstico de cáncer de mama y está vinculado, además de a la extracción de los ganglios de la axila, a la extensión de la cirugía, al número de ganglios extirpados y a la radioterapia posterior sobre las cadenas ganglionares. La obesidad y la falta de actividad física también favorecen su presencia, y son los factores que más fácilmente se pueden corregir, por lo que es vital la información y colaboración de la paciente.
"El linfedema no es sólo un problema estético. Normalmente va acompañado de dolor, pesadez del brazo, disminución de la movilidad y endurecimiento de los tejidos, lo que dificulta los movimientos finos de la mano y los quehaceres normales del día a día", ha explicado el doctor Escat. Así, es un trastorno que afecta a todos los ámbitos (familiar, social y laboral), por lo que termina afectando a la calidad de vida. "Además, ese brazo hinchado no deja de ser un recordatorio del cáncer de mama sufrido, manteniendo ese estado de angustia y ansiedad que la mujer desearía olvidar", ha añadido el experto.
TÉCNICAS DE PREVENCIÓN
Utilizando la biopsia del ganglio centinela y la radioterapia de última generación, se ha conseguido disminuir la frecuencia del linfedema hasta un 6,8 por ciento a los dos años, y un 13,7 por ciento a los cinco años. Junto a ellas, las mejores armas para prevenir la aparición del linfedema son el diagnóstico precoz, para actuar antes de la diseminación tumoral hacia los ganglios; un enfoque multidisciplinar, para evitar demoras innecesarias y procurar un tratamiento individualizado; y una información extensa sobre la implicación de la paciente en su tratamiento, combatiendo la obesidad y el sedentarismo.
Cada año, alrededor de 1,5 millones de mujeres en todo el mundo son diagnosticadas con cáncer de mama, el más frecuente en la mujer y el segundo más común de forma global. Después de someterse al tratamiento para combatir el tumor se estima que una de cada cinco mujeres desarrollará un linfedema.