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Los bodegueros invierten en arquitectura para atraer a los turistas

Vista general del hotel Marqués del Riscal situado junto a las bodegas de Marqués del Riscal en Elciego (Alava) y creado por el arquitecto canadiense Frank Gehry. EFE/Archivotelecinco.es
Convencidos del futuro brillante que aguarda en España al enoturismo y del poder de seducción de algunos de los grandes de la arquitectura internacional, son varios ya los bodegueros que han invertido en ladrillo y diseño para atraer visitantes a sus instalaciones.
Es el caso de las Bodegas Marqués de Riscal, que contrataron al canadiense Frank O. Gehry, premio Pritzker -el Oscar de la arquitectura- y autor, entre otros emblemáticos edificios, del Museo Guggenheim de Bilbao, para que diseñara el que desde 2006 alberga su sede social en Elciego (Alava), además de un hotel de lujo, restaurante y hasta un centro de vinoterapia.
Un lugar rodeado de viñedos en el que, desde 1858, se producen excelentes caldos, y que el año pasado fue visitado por más de 60.000 personas, según informó a EFE el presidente de la compañía, Alejandro Aznar.
Los españoles Santiago Calatrava y Rafael Moneo, además de Philippe Maziéres o Zaha Hadid, han puesto también su sabiduría arquitectónica al servicio del vino en otras bodegas de reciente construcción.
"El edificio de Gehry -apunta Alejandro Aznar- responde a un interés por atraer a la gente a nuestra bodega, para que vean cómo hacemos nuestros vinos y se sumerjan en su cultura. Para que conozcan el esfuerzo que hay detrás de cada botella".
Los herederos de Marqués de Riscal se han fijado en el modelo del Valle de Napa, en California, concebido para un turismo masivo pero de calidad, para sus instalaciones de Elciego. Por ese lugar de la costa oeste estadounidense pasaron en 2006 unos ocho millones de visitantes.
Una cifra que "probablemente nunca se alcanzará en España, o que tardará mucho en lograrse", apunta Carlo Galimberti, director internacional de proyectos de Vinoselección, desde 1973 el mayor club de vinos de España, y pionero aquí del enoturismo. "No cuajó -comenta- la palabra vinoturismo".
Galimberti habla de un turismo todavía hoy minoritario, si bien considera que "trabajando mucho y bien", con profesionalidad, podría alcanzarse pronto la cifra de "cuatro y hasta cinco millones" de enoturistas al año.
"Todavía no es una realidad consolidada, estamos en una fase de asentamiento, pero poco a poco puede convertirse en una opción a sumar al de sol y playa, y de más calidad", concluye.