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Las 10 claves del blanqueamiento dental perfecto

En la actualidad, el interés por lucir dientes blancos y perfectos está creciendo a un ritmo vertiginoso. Una sonrisa limpia y luminosa, es la mejor carta de presentación, pero lo cierto es que tener los dientes bonitos no depende a veces de los hábitos de uno mismo, sino que es cuestión de genética.
Por supuesto, los dientes se oscurecen al envejecer, por la ingesta de antibióticos con efectos secundarios, en función de los hábitos alimenticios que tengamos, por el tacabo, el café, etc. El mercado ofrece múltiples mecanismos y tratamientos blanqueadores, por lo que Clínica Ariño, especializados en estética y salud dental avanzada, nos explica en qué consiste un blanqueamiento fiable, seguro y eficaz.
Lo primero: ¿Cómo sé si necesito un blanqueamiento? Lo importante es acudir al dentista regularmente dejando que sean los dentistas quienes nos asesoren acerca de lo qué necesitamos.
La segunda condición para un buen blaqueamiento es una boca absolutamente sana. El procedimiento correcto exige una evaluación de indicaciones y contraindicaciones.
Es muy importante personalizar la técnica del blanqueamiento dental, adaptándola a cada caso, variando las concentraciones de producto y de los tiempos de aplicación para conseguir unos resultados óptimos.
El tono de blanco ha de ser natural. La obsesión por el blanco se ha llamado 'blancorexia' y consiste en alcanzar un tono de diente demasiado blanco, lo que puede traer consigo una serie de problemas en la salud dental, además de un efecto antinatural y por lo tanto antiestético.
El blanqueamiento es una técnica estética y en ningún caso sustituye a una limpieza. La limpieza elimina bacterias, refuerza el esmalte y protege a los dientes.
Lo más habitual es utilizar una técnica mixta, que combina algunas sesiones en clínica, en las que se utiliza peróxido de hidrógeno en alta concentración y la aplicación de luz fría que activa el producto y el blanqueamiento ambulatorio en casa durante 15 días en la que se aplicará peróxido de carbamida durante dos horas al día, con una férula de nuestra boca hecha a medida.
No debe ser doloroso, pero sí que da sensibilidad al diente, una sensación que va desapareciendo en las 72 horas posteriores al tratamiento.
Los días posteriores se recomienda una dieta 'blanca', que evite aquellos alimentos que provoquen tinción. Además, se debe evitar el tabaco, pues las personas que fuman tienen muchas más posibilidades de que sus dientes se oscurezcan. Una evaluación entre las 24 y 72 horas post tratamiento es mandatoria.
El efecto del blanqueamiento dental tiene una duración de entre un año y medio y dos, aunque depende de las técnicas y productos empleados por el dentista, y de los hábitos de alimentación de cada persona.