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Una cortina de humo sobre el hábito de fumar de Obama

Obama se ha referido a la dificultad de dejar de fumar. Durante la campaña electoral a menudo se le vio masticando chicles de nicotina. EFE/Archivotelecinco.es
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió que abandonaría su hábito de fumar al llegar a la Casa Blanca, pero a la hora de confirmar si lo ha dejado, su portavoz se limita a echar una cortina de humo.
Obama se mostró hoy muy crítico contra la industria tabacalera y los efectos "mortales" del tabaco en unas declaraciones en la Rosaleda de la Casa Blanca, después de que el Congreso aprobara una medida que deja en manos del Gobierno el control de ese sector.
Pero, acerca de su hábito, sea pasado o presente, el presidente no dijo ni pío.
En su rueda de prensa habitual, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, tampoco fue mucho más elocuente.
Gibbs sí indicó que Obama sigue teniendo que luchar contra su adicción a la nicotina, pero no confirmó si el presidente mantiene el hábito de fumar cigarrillos.
Según el portavoz, la respuesta de Obama a la pregunta de si continúa fumando sería que la lucha contra la adicción es algo que dura toda la vida.
Y preguntado directamente si el presidente aún fuma, respondió que "les diría simplemente que creo que luchar contra una adicción a la nicotina es un acontecimiento diario".
Gibbs indicó que "asume" que el presidente estadounidense continúa, como hizo durante la campaña, consumiendo chicles de nicotina para superar el hábito. "Esta mañana lo vi masticando chicle pero no me atrevería a decir si era de nicotina", indicó.
En el pasado, Obama se ha referido a la dificultad de dejar de fumar. Durante la campaña electoral a menudo se le vio masticando chicles de nicotina.
Durante la transición tras ganar en las elecciones presidenciales de noviembre, indicó que había prometido a su esposa, Michelle, que no fumaría dentro de la Casa Blanca, donde desde los tiempos de Bill Clinton (1993-2001) está prohibido el consumo de tabaco.
Lo que Obama no precisó es si fumaría fuera de la Casa Blanca, en los extensos jardines de la propiedad.
En su alocución de hoy, el presidente destacó los efectos "dañinos, adictivos y a menudo mortales" del tabaco que, según recordó, se conocen desde hace décadas.
Obama hablaba después de que la Cámara de Representantes aprobara el proyecto de ley que impone una fuerte regulación sobre la industria tabacalera, una medida que el presidente asegura que firmará en cuanto sea posible, probablemente la próxima semana.
La nueva medida supone entregar al Gobierno el control de la producción, venta y publicidad del tabaco, pese a las objeciones de la industria, que se verá obligada así a revelar qué ingredientes usa en sus productos.
Según los expertos, la ley no sólo reducirá el número de muertes causadas por el hábito sino que también significará un ahorro anual de unos 100.000 millones de dólares en costos por atención médica.