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La cosecha manchega

Salió a hombros por la Puerta Grande en Valencia. Rubén Pinar recoge los frutos del trabajo bien hecho en la escuela taurina de Albacete. Multitud de chavales aprenden en la plaza manchega los secretos del arte de la lidia de la mano del maestro Sebastián Cortés.
Dicen las críticas que "ayudaron los toros" a la buena faena de Rubén Pinar en Valencia, pero sobre todo consiguió salir a hombros gracias a su empuje y atrevimiento pese a su insultante juventud. Un toreo que aprendió en la inagotable cantera manchega.
El maestro Sebastián Cortés está al mando de la escuela taurina de Albacete. Una cornada le impidió hacer el paseíllo desde 1976. Ahora pisa la arena para dar clases magistrales a chavales de entre diez y quince años. Rubén Pinar fue uno de sus alumnos aventajados.
Pinar ha triunfado en Fallas. Tras ser una de las grandes notas positivas de San Isidro sale con las puertas abiertas de par en par de Valencia.
Realizó gran faena a sus dos morlacos. El primero, era de dos orejas, pero un pinchazo y la mala colocación de la espada en la estocada definitiva dejaron el premio en un sólo trofeo.
El joven albaceteño tenía entre ceja y ceja la Puerta Grande en el sexto. Y no falló. También hizo faena de dos orejas aunque al final sólo pudo cortar una. Rubén Pinar empieza a coger billetes para convertirse en la revelación de la temporada.