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Los leones de la Alhambra volverán a su fuente cuando culmine la restauración del Patio, a finales de 2011

Los doce leones de la fuente más emblemática de la Alhambra volverán a su ubicación original una vez que concluya la restauración del Patio, prevista para finales de este año o principios de 2012. Las figuras, que permanecen expuestas en la cripta del Palacio de Carlos V hasta este lunes, fueron retiradas en 2007 para un proceso de limpieza y transformación que reveló que cada una tiene una talla, un perfil y un peso distinto, con lo que se estima que fueron esculpidos en taller por las manos de varios autores.
Según han informado a Europa Press fuentes del Patronato de la Alhambra y el Generalife, una comisión técnica está ultimando el informe que determinará la imagen final del Patio, que se baraja que pueda estar recubierto de mármol blanco. La restauración del Patio, que ha dejado al descubierto una canalización de agua que ejerció como una de las arterias principales de la acequia real, la mayor fuente de abastecimiento del monumento, se ha llevado a cabo por primera vez con metodología arqueológica, lo que va a permitir la documentación y la preservación de elementos y materiales encontrados.
Los trabajos, que comenzaron para renovar el sistema hidráulico del Patio, han permitido además el descubrimiento de la cimentación de la Sala de los Reyes, situada en la zona este del Palacio, realizada mediante escalones en mampostería encintada característica de los reinados de Yusuf I y Muhammad V. Asimismo, en el transcurso de la intervención, se están recuperando también abundantes fragmentos cerámicos y restos constructivos que procederían de la construcción anterior a la que se asienta el Palacio de los Leones, probablemente perteneciente a los primeros años de la dinastía nazarí.
Por otra parte, los trabajos de reconstrucción del circuito hidráulico se han centrado en la restauración de las fuentes del resto del Palacio y canales de retorno y la renovación de la red de acometida. También estaba previsto el filtrado y la cloración del agua, así como su tratamiento térmico para impedir su congelación en invierno.
La excavación que realiza el Servicio de Conservación del Patronato de la Alhambra y Generalife cuenta con la supervisión del catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Granada, Antonio Malpica, vocal de la comisión científica y de seguimiento de esta intervención, y el arquitecto Pedro Salmerón, responsable de la dirección de obra del circuito hidráulico de la Fuente.
El Patio de los Leones y su fuente, núcleo central del conjunto de los Palacios Nazaríes, es el lugar donde se concentra con mayor esplendor la refinada sensibilidad de sus creadores y, al mismo tiempo, la imagen más conocida y simbólica, no sólo de la Alhambra, sino de la ciudad de Granada.
El transcurso del tiempo, los agentes atmosféricos, las reformas realizadas e incluso la acción humana han deteriorado de forma notable un conjunto caracterizado también por su fragilidad. La fuente, por su propia funcionalidad como surtidor, ha sufrido además diversos deterioros derivados del permanente fluir del agua.
CONTEXTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO
El Palacio de los Leones, la obra emblemática del sultanato de Muhammad V (1354-59 y 1362-91), se llamaba en los textos árabes el Riyad (Jardín). El nombre con el que se reconoce universalmente a este palacio de la Alhambra se debe a la fuente situada en el centro del patio, una taza dodecagonal que simula descansar sobre el dorso de las figuras de doce leones, toda ella tallada en distintos bloques de escogido mármol de Macael.
Esta escultura de perlas, como la cita el poema que discurre por el borde exterior de la pila, centra funcional y simbólicamente todo el programa estético del Palacio siguiendo un imaginario eje poético que lo atraviesa de Norte a Sur y que integra agua y jardín con arquitectura.
La fuente tuvo un ingenioso sistema hidráulico que le permitía mantener en la pila un nivel constante de agua, relatado mediante metáforas en la qasida (poema) de doce versos compuestos para el Sultán por el poeta-visir Ibn Zamrak, que fueron tallados en la taza.
Los leones, dispuestos de espaldas a la pila, son surtidores que expulsan por sus bocas la plata líquida, el agua, en una actitud simbólica de valor y generosidad. Todos simulan estado de alerta, colas plegadas, orejas enhiestas, mandíbula apretada, actitud serena pero en alerta a la orden de su señor el sultán, como guerreros en favor del Islam.
La asociación del agua purificadora, fuente de vida, con la imagen del león, guardián del poder, se pierde en los albores de la civilización y está presente de manera alegórica en las tradiciones de las grandes religiones monoteístas. La tradición recoge del oriente islámico el uso de figuras de animales como surtidores, difundida en al-Ándalus a partir del siglo IX.
Algunos investigadores buscaron su origen en la fuente conocida como Mar de Bronce, del Templo de Jerusalén, descrita en la Biblia (sustituyendo aquí sus doce toros por leones). Sin embargo, figuras de leones como guerreros protectores aparecen en la iconografía mesopotámica desde al menos el Vº milenio a.C. y están presentes en representaciones de las civilizaciones egipcia y babilónica.