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Les Arts despide el tributo a Shakespeare con la coral y mágica 'El sueño de una noche de verano' de Britten

El Palau de les Arts despide los actos conmemorativos del 400 aniversario de la muerte de Shakespeare con la ópera de Benjamin Britten 'A Midsummer Night's Dream (El sueño de una noche de verano)' en un montaje de Paul Curran en el que los mundos reales e irreales se mezclan y dejan a la imaginación del espectador discernir qué es ensoñación y qué no.
El intendente y director artístico, Davide Livermore, acompañado de Curran y del dirección musical, Roberto Abbado, han presentado este martes en rueda de prensa esta producción propia, la cuarta, que se representará el 10, 12, 16 y 18 de junio y que requiere, ha destacado, un "gran reparto, tanto de talento como de cantidad".
'El sueño de una noche de verano' es la ópera de mayor elenco en la historia de Les Arts. Así, hasta 19 cantantes dan vida a las tres categorías de personajes ideados por Shakespeare en esta comedia de la que se ha respetado en su integridad el texto original salvo una frase.
Tres parejas, artesanos y personajes no humanos, se entremezclan junto al elemento de la floresta que se escucha desde el comienzo de la ópera y que da a esta obra "muchos matices y clores distintos" para "crear esta atmósfera de misterio" que es "un placer" dirigir, ha apuntado Abbado.
Además, esta ópera destaca por la innovación de recurrir a un contratenor, en el papel de Oberon, y a un coro de niños para dar vida a los elfos, lo que da "un color especial" a las voces no humanas en esta "obra maestra del siglo XX" estrenada con "gran éxito" en 1960.
Precisamente, Curran ha subrayado que aunar este extenso elenco de voces, en el que "todo el mundo es la estrella", es lo que hace "interesante y difícil" esta obra de tres actos y que supone un "reto" para los intérpretes, en especial para los nativos, entre los que incluye, comenta con broma, a los americanos.
Del mismo modo, ha destacado la fuerza de esta comedia que aúna política, la religión y creencias de cada uno, y el sexo y en el que "se deja a la imaginación de cada uno discernir qué es sueño de lo que no". "Os encantará", remata.
Por ello, aunque Shakespeare representa la obra en un templo de Atenas no ha querido tratar el tema "como si fuera un museo, algo cerrado debajo de un cristal", sino como un templo "en contacto directo con la naturaleza que haga preguntarse hoy en día sobre cuál es la relación que mantenemos con ella".
Asimismo, ha destacado la suerte de poder estar en Valencia en este edificio tan "particular" que le hizo exclamar al verlo "oh, Dios mío" y del que ha quedado sorprendido por el equipo técnico, de iluminación, de vestuario tan "entusiasta y trabajador" con el que cuenta. Y no lo dice por decir, aclara. "En una rueda de prensa me preguntaron también qué era lo que más me gustaba y dije: los parques", narra.