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El galerista Beniamino Levi defiende la legalidad de sus esculturas de Dalí frente a la Fundació

Su abogada Andrea Garcés pide la opinión del Ministerio de Cultura como heredero
El galerista italiano Benianimo Levi ha defendido este jueves la legalidad de sus esculturas de Salvador Dalí y de las exposiciones que organiza con ellas, y ha asegurado que encuentra impedimentos con la Fundació Gala-Salvador Dalí desde hace muchos años.
Durante un encuentro con periodistas en Barcelona, Levi ha explicado que adquirió derechos de Dalí en 1980 y 1981, tanto directamente del artista como por uno de sus secretarios, Enric Sabater, aunque después la fundación quedara designada por el propio Dalí como gestora de los derechos de su obra --y asegura tener cartas del artista en que se muestra satisfecho por el trabajo de Levi con su obra--.
Por eso, la abogada de Levi, Andrea Garcés --especialista en propiedad intelectual--, ha advertido a la fundación de que no puede obstaculizar la propiedad de Levi porque "el derecho de autor prevalece sobre el derecho de marca": lo que Dalí acordó con Levi está por encima de que la fundación asumiera --después-- la gestión de los derechos del artista.
Levi tiene unas 50 esculturas, entre las que hay originales y múltiples --a efectos fiscales en España y Francia, el original es la figura de la que pueden existir hasta 12 copias; a partir de 13 se habla de múltiples--; además, tiene el copyright mundial sobre determinados dibujos, incluida la potestad de convertirlos en figuras tridimensionales, defiende.
El galerista explica que una escultura original daliniana puede rondar los 200.000 euros en su precio de salida durante una subasta; y una múltiple, los 8.000.
VETO A LA EXPOSICIÓN EN TERRASSA
Con todo eso, Levi hace exposiciones temporales desde hace años por todo el mundo --ahora tiene una en Lieja hasta final de agosto-- y una fija en París, y asegura que el Centre Cultural de Terrassa (Barcelona) no ha podido abrir una recientemente porque la fundación le impedía incluir el nombre de Dalí en el título y obstaculizaba que expusiera esculturas cedidas temporalmente por Levi, según él: "La historia de Terrassa me ha abierto los ojos".
La abogada Andrea Garcés ha recordado que el Estado español es heredero de los derechos de Dalí pero "sin perjuicio de terceros", matiz en el que también ha insistido Levi.
EL AUTOR PREVALECE SOBRE LA MARCA
"Está bien que la fundación depure, pero no ir más allá de los derechos que dio el propio artista", ha añadido al admitir la legitimidad de la fundación de velar por la legalidad de la obra de Dalí que circula por el mundo.
Garcés ha apelado al Ministerio de Cultura para que opine como heredero, aunque ha dicho ya se lo pidieron por carta y han obtenido como respuesta la recomendación de que acudan a la justicia.
Ella replica que "nunca se ha pretendido nada judicial" desde la parte de Levi, por lo que han insisten en que el Ministerio opine sobre su postura y la de la fundación.
Según ha dicho, han ido hablando con patronos de la fundación, algunos de los cuales representan al Ministerio, y también a otros que representan a la Generalitat, aunque tampoco encuentran en éstos una respuesta clara, según ella.
Tanto Levi como su abogada aseguran que, pese a las personas que se suceden al frente de la fundación, permanece la reticencia hacia él de la Comisión Artística.
Al preguntarse a Levi si la fundación ha querido comprarle los derechos que tiene sobre obra de Dalí, ha respondido: "No, yo no los vendería", y la abogada ha admitido que la fundación sí ha conseguido comprar derechos a otras personas.
Según su abogada, Beniamino Levi propuso renunciar al merchandising hace años a la fundación, pero dice que no obtuvo una respuesta concluyente.
En 1996, la fundación pidió los contratos de Levi, que se los mostró, y la entidad no constató problemas jurídicos, aunque se remitió una vez más a su propia Comisión Artística: el galerista asegura ignorar el fondo de las reticencias de esta comisión hacia él.