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Bibiana Fernández: "Con 62 años, no me veo de abuela de un crío"

Bibiana Fernández vive un momento agridulce en su vida. A su éxito en el terreno profesional tras su vuelta al teatro con la obra El amor está en el aire, junto a su amigo, Manuel Bandera, se une un delicado momento económico.
La conocida actriz se ha visto obligada a desprenderse de su chalet situado en la localidad madrileña de Boadilla del Monte para hacer frente a sus problemas con Hacienda. Desde octubre, la colaboradora de El programa de Ana Rosa busca un comprador que esté dispuesto a desembolsar 550.000 euros.
No es la primera vez que Fernández atraviesa una situación económica delicada. Hace tres años también afrontó importantes pagos a la Agencia Tributaria. En aquella ocasión, consiguió saldar sus deudas con su participación en 'Supervivientes' 2014. Tal y como se publicó entonces, Bibiana tuvo uno de los cachés más altos de aquella edición: 24.000 euros a la semana.
CHANCE: Ante todo enhorabuena por esta distinción.
Bibiana Fernández: Muchas gracias, me siento honrada por haber recibido este premio. Como decía Ana María Matute en una ocasión que le concedieron un premio literario, no sé si me lo merezco, pero el año pasado me operaron de la vesícula y tampoco sé si me lo merecía. En la vida nos tocan cosas buenas y cosas malas y hay que celebrar las buenas y tratar de olvidar las malas para no tener que llevar esa mochila a cuestas. Es un honor, me siento muy agradecida, muy afortunada de haberlo compartido con mujeres que, a diferencia de mí, no reciben el cariño y el premio inmediato y el reconocimiento que tienes cuando estás en teatro, o en un medio público; son labores más en la oscuridad, más en la sombra y lleva mucho trabajo, mucho sacrificio, mucho altruismo en el caso de quién se dedica a labores sociales y se encuentran situaciones muy desagradables. Yo tengo más momento de felicidad en cualquier caso de haberlo compartido con ellas.
CH: De todas formas sigue habiendo muchas diferencias entre hombres y mujeres, la igualdad está lejana.
B.F: Depende de la edad. Yo pertenezco a una generación donde las diferencias eran mayores, pero el que sean mayores no significa que se haya conseguido. Desgraciadamente asistimos diariamente a denuncias de malos tratos, asesinatos, víctimas de violencia de género, entonces no está cerca pero de ahí que tenga que seguir la militancia, las asociaciones de mujeres gitanas, de minorías, los emigrantes, hay que pelear por todas esas cosas para que la gente las valore en función de cómo son, de lo que hacen y no de quiénes son o a qué raza pertenece o qué color de piel tienen.
CH: Sigue habiendo una notable diferencia intersalarial entre hombres y mujeres. ¿En teatro también ocurre?
B.F: Eso ya no te lo sé decir. En el cine sí, pero a esa denuncia en la entrega de los Oscar se sumaron mujeres como Meryl Streep que es una auténtica reina de Hollywood y se quejaron de que las diferencias salariales existen en todos los medios. Si miramos en conjunto las mujeres son la minoría en los lugares de administración, en los puestos de poder, en el IBEX 35, donde mires siempre hay menos mujeres que hombres.
CH: Pero aparte a las mujeres se nos exige más.
B.F: Es duro pero también es satisfactorio. Yo creo que una se tiene que sentir satisfecha y lo que tiene que hacer es esa militancia no como un acto de rebeldía o en un discurso sino como una actitud vital. Esto no es una lucha, es un día a día. Hay que tratar de sobreponerte a todo lo demás y a la adversidad con tu vida, con tus maneras y no aceptar esa especie de diferencia.
CH: También hablabas antes de tu abuela que fue muy importante para ti, ¿qué poso dejó?
B.F: Todas las mujeres de mi vida fueron muy importantes para mí porque todas fueron grandes luchadoras a cambio de nada, sin reconocimiento. Eran mujeres de otra generación, aquellas que la única felicidad o recompensa era poder dar de comer a sus hijos y a veces mal. Entonces este premio se los brindo a ellas que tuvieron muy pocas satisfacciones. Yo soy una mujer afortunada, trabajo en una profesión que me da muchas satisfacciones, que disfruto mucho haciéndola, que la he elegido, pero ellas no tuvieran oportunidad de elegir ni sus profesiones ni sus vidas. Me siento afortunada de que ellas fueran tan importantes en mi vida y se lo he querido dedicar a ellas.
CH: Ahora que se ha puesto tan de moda la subrogación del embarazo, de un bebé, la adopción, ¿Has echado de menos alguna vez en tu vida no haber intentado adoptar o subrogar?
B.F: Eso fue en otro momento, ya soy muy mayor para ser madre y a estas alturas ni se me ocurriría. Con 40 años igual sí, pero estoy con 62 años, no me veo de abuela de un crío. Tienes que tener la energía, la capacidad y sobre todo la responsabilidad y ya mi edad es delicada. Cuando el hijo tenga 20 tú tienes 80, no estás en condiciones de compartir un hijo porque es compartir experiencias, sufrir, aguantar, a cambio de la satisfacción de convertirlo en un ser libre.
CH: Con la obra de teatro estás teniendo un enorme éxito, que además compartes con tu amigo, Manuel Bandera.
B.F: Estoy feliz. Llevamos mucho tiempo persiguiendo ese proyecto y nos quedan 3 semanas en Madrid y después nos vamos a hacer gira.
CH: ¿Sigue adelante la venta del chalet?
B.F: No, todavía no he vendido mi casa. Cuando venga alguien y lo quiera comprar allí estaré yo recibiéndolo.
CH: Dijiste que luego te irías ya de alquiler, no quieres saber nada de compras.
B.F: Es que ahora mismo mi situación económica no me permite comprar, me permite cumplir con un compromiso y una deuda con hacienda y cuanto antes lo consiga mejor. Hacienda estará más tranquila y yo mucho más porque una a partir de una edad lo que quiere es vivir con una cierta tranquilidad.
CH: Muchas gracias.
CH: Muchas gracias.